Santa Cruz de Tenerife

Convivir con la violencia

Los vecinos de los edificios Jonay, en la calle Antonio González de La Laguna, dicen que, desde el pasado 22 de junio, un grupo de jóvenes irrumpen cada fin de semana en sus hogares, sin que la Policía haga nada para evitarlo.
VICTORIA MONROY, Tenerife
27/jul/08 0:50 AM
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La zona del Cuadrilátero acoge cada fin de semana a multitud de jóvenes, en su mayoría estudiantes, que acuden a sus pubs con el objetivo de disfrutar de la noche lagunera. A pesar de que dichos locales cierran sus puertas a las tres de la madrugada, numerosas personas permanecen en las calles de la ciudad haciendo "botellón". Los vecinos del lugar se quejan del escándalo que dicha práctica produce, ya que las bocinas de los coches, los gritos, las amenazas y las continuas peleas les impiden conciliar el sueño.

"Es casi imposible dormir desde el jueves hasta el lunes debido al alboroto que hay desde las once de la noche hasta después de las seis de la mañana, hora a la que empiezan a funcionar las máquinas de limpieza del ayuntamiento", comentó un vecino de la mencionada zona.

Esta situación se ha agravado en el último mes por las acciones delictivas que vienen ocurriendo desde la noche del 22 de junio, día en que se celebró el partido de cuartos de final de la Selección española.

Según fuentes consultadas por EL DÍA, un grupo de cuarenta hombres, de edades comprendidas entre los 20 y 25 años, accedieron ese domingo al interior del edificio Jonay 2. Los asaltantes recorrieron los distintos pisos del bloque gritando y violentando las puertas de las viviendas con patadas.

Amenazaron también con llevarse las ventanas y arrojaron explosivos a los balcones de las viviendas.

La Policía Nacional, que en un principio eludió la situación manifestando que era cosa de niños, se personó finalmente en el lugar del incidente y realizó un informe de lo ocurrido, según explicó un afectado al periódico.

A partir de dicha fecha, se han sucedido numerosas muestras de vandalismo, como daños ocasionados a las puertas y buzones de los edificios, desperfectos en los ascensores, el corte de los cables del teléfono y de la luz, patadas a las paredes o la correspondencia rota, entre otras cosas.

Incluso, algunos vecinos han llegado a encontrar excrementos y agua esparcida en el interior del edificio, lo que provocó, en una ocasión, la caída de una señora.

Los "botellones" se realizan también dentro del portal y, durante el pasado viernes, un grupo de jóvenes rompió el cristal de la puerta del edificio Jonay 3 con una viga de madera.

Ante esta situación, los habitantes del lugar se muestran indignados por la poca atención prestada por la Policía y se preguntan si las cámaras de vigilancia colocadas estratégicamente en la calle registran los citados incidentes.

Los afectados afirman sentirse desprotegidos y vivir intranquilos en su propio hogar. Temen la llegada de los fines de semana e, incluso, algunas personas se están planteando cambiar de domicilio.

Un hombre que reside en este enclave manifestó a EL DÍA que siente miedo de avisar a los agentes de la autoridad por temor a que los delincuentes averigüen su identidad y tomen represalias contra él y su familia.

Las personas perjudicadas planean reunirse en los próximos días con los administradores y presidentes de la comunidad, así como presentar una queja al Ayuntamiento de La Laguna, con el fin de que se busque una rápida solución al problema de delincuencia con el que conviven.