PARA DESCENDER a Playa La Nea, que por cierto necesita urgentemente un par de capitas de arena, hay dos carreteras. Una que entra por las "Arepas de Mila", en el desvío y puente de la autopista en Radazul, que concluye por el mar en el Club Náutico y Puerto de Radazul, y la otra vía que conduce a la playa, que baja por el puente anterior desde Santa Cruz, en donde por arriba se va al Polígono La Campana y si toma hacia la capital, por la paralela puede acceder a Costanera, el Colegio Adonai o Acorán. Desde esa rotonda indicada y tirando a la derecha y pa'bajo se embarca en un "curva pa'quí curva pa'llí" que también finaliza en la Playa de La Nea, pero justo en la última virada a la izquierda, empieza el barrio de Bocacangrejo en el municipio de El Rosario. Hacen unos pollitos y paellas buenas, en un par de bares y con futbolines entrando pa'dentro.
No sé si me he explicado bien, pero si no es muy sorullo como yo cuando me pierdo, y siempre hacia el mar debería llegar, si es que quiere. Visto en barco, es la primera acumulación de casitas de bloque y cemento que, desde la urbe central hacia el sur, verá y quitando la explanada que tienen abandonada en la costa de Añaza. Hay otro par de barrancos entre medio, pero de chabolitas y tinglados.
Bocacangrejo es un barrio de origen pesquero y, dado que se encuentra en una depresión con pendiente pronunciada, lo forma una larga fila de casas en primera línea al mar. Con una acumulación central, más ancha al principio de la desviación, y después, con un rabo alargado no muy lejos de la frontera con el municipio de Santa Cruz de Tenerife.
Se supone que todas o casi todas estas casas están afectadas por los metros, a partir de nivel, que marca con radicalidad la Ley de Costas, aunque por supuesto con la oposición de los vecinos y ayuntamiento que debe tratar de conceptuar al barrio como grupo urbano del municipio. Si fuera el caso, estamos en lo de siempre. Los chalets, las grandes urbanizaciones de la costa, los que realmente se han cargado con pelotazos el medio ambiente del litoral canario, salen impunes de sus tejes manejes y, por el contrario, los currantes que pudieron acceder "legal y limpiamente" a un terreno y hacerse poco a poco el lugar de residencia o como se dice, "el chozo", pueden ser carne de cañón para el presente y futuro de esta ordenación autómata.
Bajo mi punto de vista, ni una cosa ni otra. Al final me aclararé y a lo mejor, como en la explicación de cómo llegar a Bocacangrejo, me entiende alguien. He contado en otro pincho de opinión que, en una boda en el Mirador de Valle Gran Rey mantuve un amistoso debate de vinos con un chico que proclamaba autoconstruir su casa en un terreno familiar y al que el ayuntamiento no concedía la licencia por conceptuarse la finca como rústica. ¿Qué les parece? ¿Qué hacemos?
Es el eterno debate, en carnes propias, que más pasiones puede generar y de hecho genera en las Islas. El tema de las construcciones ilegales. Este barrio, en el que realmente habían muchos cangrejos, de canchas de bolas con olor a Atlántico y caletitas marineras de gente de pescado, a la vera baja de Santa Cruz, me permite explicar mi conjetura y siempre, partiendo de que el tema es extremadamente complicado y afecta a muchas tipologías distintas de problemas. Que tampoco se puede solucionar con una barita mágica y que solo pretendo un simple enfoque.
¿Qué hacemos? Pues en el caso de Valle Gran Rey, no permitírselo y pararlo de cuajo. Es verdad lo que expone el amigo, y la autoconstrucción ilegal puede ser el único recurso de los pobres para tener una casa, pero no tenemos la culpa los demás y el territorio debe sobrevivir de alguna manera. No se puede construir más en sitios no regulados para ello. El problema es grave. Ni ricos, ni pobres, ni nadie. Una brigada de intervención de los Cabildos en coordinación con los ayuntamientos y la Policía. Parar y derribar sin contemplaciones lo "nuevo" que no tenga licencia. Igualmente, deben acabarse los fusilamientos de terrenos vírgenes por las grandes empresas promotoras, dilapidados para cualquier uso. Hay suficiente en lo ya removido y clasificado, usted me entiende. O se recicla o/y se construye pa'rriba o se aprovecha mejor, o se acaban las Islas Afortunadas. Pero siempre partiendo de que lo que se construyó hace años y que, si no atenta contra la sustancia municipal, debe facilitársele una pista de salida legal, aunque sea modificando y vistiendo el muñeco.
En Bocacangrejo hay casas consolidadas, pequeñas construcciones, placitas, canchas? Está hecho relativamente bien y hecho está, desde muchos años "a". Un barrio pesquero a defender. Lo que no puede ser es que sigan llevando cemento y bloques, para las zonas más alejadas y aún vírgenes, seguir construyendo chozos, ahora sí culpables.
Al barrio y a todos los barrios con posibles "baches legales" les interesa hacer valer sus argumentos y en esa línea no debe continuarse construyendo ilegalmente.
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