Criterios
Versión para imprimir
Imprimir
JUEVES, 24 DE JULIO DE 2008
LO QUE HAY JOSÉ M. CLAR FERNÁNDEZ

El derecho de autodeterminación (y VI)

EN innumerables ocasiones se ha criticado a los políticos canarios de ideología nacionalista por su actitud pasiva o poco comprometida con respecto al soberanismo de Canarias, demandándoles que sean exigentes en Madrid para reclamar la independencia de este archipiélago.

Veamos. Los políticos son representantes de todo el pueblo canario, ya que han sido elegidos por la mayoría de los electores y no sólo por la minoría que sustenta ideas o proyectos secesionistas. Por consiguiente, se deben a todos los canarios, les hayan votado o no. Todos ellos han jurado o prometido guardar y hacer guardar la Constitución como norma suprema del Estado. Así pues, ser canario, ser un patriota canario, no está en oposición con ser español, sino en luchar y defender los intereses de Canarias y de los canarios ante el Estado. Para eso han sido elegidos por los ciudadanos. Esa es la esencia de la democracia.

En efecto. No es honesto censurar o denostar a los representantes políticos canarios porque no respalden las pretensiones soberanistas de una minoría. En democracia todas las ideas están permitidas siempre que sean respetuosas con las leyes y normas que garantizan la convivencia social. Quienes ambicionen proyectos secesionistas lo tienen muy fácil. Deben crear un partido político, si no lo tienen ya, elaborar sus estatutos de acuerdo con la legislación vigente, redactar su programa electoral con sus propuestas, proyectos, fines, etc., convencer a los electores, ganar las elecciones y gobernar de acuerdo con su ideología. Ese es el juego democrático.

Por otra parte, el talante democrático de las personas se demuestra respetando todas las opiniones, aunque no necesariamente sean compartidas.

Con esta premisa nadie puede ni debe arrogarse en nombre de los demás criterios que son exclusivamente personales. Así, cuando algún independentista exabrupta que Canarias no es España, ¿en nombre de quién habla? La mayoría, la inmensa mayoría de los canarios de todas las islas se sienten y desean ser españoles. Entre ellos me incluyo yo, porque ser canario es un sentimiento personal ajeno al lugar de nacimiento que uno no ha elegido. ¿Quiénes son, pues, estos señores para decirnos lo que somos o lo que no somos? De la misma forma que nadie, en una sociedad abierta, está legitimado para imponer a los demás un credo religioso, una ideología política determinada, etc., tampoco nadie puede pretender imponer un sentimiento nacional o el concepto de lo que es Canarias. Los independentistas tienen todo el derecho a declarar: ¡Yo no me considero ni quiero ser español! Pero carecen de título alguno para sentar enfáticamente que los canarios no somos españoles, porque al hacerlo ponen al descubierto su talante totalitario y prepotente. Identificar el patriotismo con el patrioterismo es, cuando menos, una actitud narcisista.

Las inquietudes, problemas y hasta pesadillas que tienen los canarios no pasan por aventuras secesionistas de impredecibles consecuencias, sino por asuntos más realistas y acuciantes para las familias: el desempleo, la carestía de la vida, el pago de la hipoteca, la educación, la sanidad, el acceso a la vivienda, etc.

Resumiendo, el tan cacareado derecho de autodeterminación que reclaman y exigen algunos representantes políticos de algunas comunidades autónomas tiene poco de derecho, nada de fundamental y, en cualquier caso, su asimilación al de secesión en el seno de un Estado democrático ha de ser contemplado por la ciudadanía como lo que es, una incitación inconstitucional a la subversión, al caos y al enfrentamiento entre los ciudadanos.

La Constitución Española y las resoluciones de las Naciones Unidas que regulan y limitan el derecho de autodeterminación no son papel higiénico.

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. Avda. Buenos Aires 71, S/C de Tenerife. CIF: A38017844.

eldia.es Dirección web de la noticia: