Cuando no se puede, no se puede y punto. Para muchas familias, el bikini o bañador, los pantalones, las prendas interiores, las sabanas, las camisetas o camisas, los vestidos, los zapatos?, serán los de temporadas anteriores. Virgencita, virgencita. Ni siquiera ese detallito o caprichito, que en las mismas fechas de otros años, se habían permitido, se lo van a poder obsequiar en el presente tramo de baches. La única posibilidad son las "Rebajas" y encontrar "gangas", que estudiadas muy bien, a lo mejor puedan ser una opción.
Sucede que las subidas continuadas de la gasolina, alimentos, luz, agua, hipotecas, alquileres, gastos de móviles?.han liquidado esos 300? -más o menos, según las capacidades- que se dedicaban a ocio y consumo. Lo que en épocas mejores se aplicaba a la repesca de saldos y a vacilón estival, se lo ha comido "Don interés variable" y "Doña subida especulativa" y, según todos los indicadores, volamos hacia la recesión absoluta, si no hemos aterrizado ya. El mejor y más válido indicador es su bolsillo y, en función del cual, apáñese y sálvese quien pueda. Usted sabrá.
Lamento las dosis de pesimismo implícito, que no es mi actitud natural, pero estamos ante una crisis profunda y de muchos galones. Galopando sobre un monstruo de varias cabezas. Una de ellas -la cabeza financiera- es completamente nueva y nunca la habíamos combatido en esta dinámica, proporción y tiempo, de este presente. Con la que no computamos experiencias de agarradas anteriores. No se sabe bien qué va a suceder y a quién y a cuántos va a tumbar. La pinta es la del "Pollito" y da vértigo analizar su potencia innata. Por si alguien todavía no lo ha notado, la cabeza del "consumo" se nos ha tirado a la yugular. ¡Sale pa'lla, monstruo maligno! No hay más que observar que ahora se puede aparcar más fácilmente que nunca en los centros comerciales y hay mucha menos gente en las cajas.
En el mundo concreto de la ropa, si le añadimos la climatología padecida y que ha hecho que no se vendieran las prendas típicas de la temporada, se produce como resultado un tremendo exceso de stock en las grandes superficies y en el comercio tradicional, a los que hay que dar salida, sea como sea. Para los comerciantes, -quedan muy pocos con capital canario- la Primavera-Verano/08 ha sido un absoluto desastre. Un fracaso, aun mayor, que los ya malísimos números de las temporadas anteriores, y en estos casos es mejor empezar con las rebajas agresivas "contra antes mejor" y "de perdidos al rio", a ver si así se anima un poco el cotarro y con suerte alguien compra algo. No será fácil conseguir que la gente dedique las marginalidades de su presupuesto a la compra compulsiva. ¿Saben por qué? Porque no hay rabitos sobrantes. No hay marginalidades de presupuesto, sino huecos galopantes. Los muertos (así llaman los comerciantes a las equivocaciones menos digeribles) ya se los comerán ellos mismos con papas fritas. El objetivo es únicamente dar salida a las mejores prendas, a las más acertadas y con precios prácticamente de regalo. Dado el alza de los tipos de interés, ni aun con euros a cincuenta céntimos hay demasiadas expectativas y esperanzas de que su esfuerzo tenga "buen fin".
Pero aún, nadando en el maremágnum de desorientación actual, las "grandes" empresas multinacionales y los más poderosos bancos mundiales siguen presentando cuentas de multiplicación de peces. Telefónica, Repsol-YPF, el Corte Inglés, Sara o Inditex, BSCH, BBVA,?.continúan obteniendo diferenciales por un tubo y valórese, que mediante los más brillantes asesores, maniobran para limitar al máximo legal posible sus teóricos beneficios brutos.
Los ricos, cada vez son menos numerosos y más ricos. Los pobres, cada vez más numerosos y más pobres. La clase media se desinfla y para algunos de nosotros, los carteles de "Rebajas" deberían acompañarse con los de "¡Peligro!" "¡Puede ser perjudicial para la salud!" o "¡Rebajas no, gracias!". Para un grupo importante, es su única oportunidad y para unos pocos, afortunados ellos, el paraíso celestial. ¡Aprovéchense! Se ofertan, a precios tirados, muy buenos productos.
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