Hace hoy un año que arrancó la agenda de trabajo del equipo que conforma el Gobierno de Canarias en esta VII Legislatura.
Un Gobierno que, arropado por una sólida mayoría parlamentaria, se puso en marcha con la clara vocación de defender con responsabilidad y lealtad institucional, pero con firmeza, el interés general de todos los canarios, de todas las islas.
No han sido meses fáciles. El calendario político que se mueve entre las elecciones autonómicas y las generales suele ser campo fértil para tensiones, circunstancia que complica el sosiego y entendimiento que debe marcar siempre la relación entre las distintas administraciones. Aún así, el Gobierno que presido no ha caído en la trampa de perder un solo minuto con polémicas de papel que, alimentadas artificial e interesadamente desde determinados ámbitos, están a años luz de los problemas y asuntos que realmente interesan y afectan a los ciudadanos.
Es justo ahí, en las cosas que afectan y preocupan a la gente de esta tierra, en la sanidad, la vivienda, el empleo, los transportes, la seguridad o la educación, entre otros, donde el Gobierno ha centrado sus esfuerzos y donde estamos poniendo los cinco sentidos.
Y avanzamos. Queda mucho por hacer: quedan tres años de legislatura. Pero avanzamos.
Escuchando a todos los sectores, buscando consensos y tomando buena nota de las aportaciones que han hecho absolutamente todas las voces de nuestra sociedad -a excepción de la oposición socialista, en lo que constituye una falta de iniciativa tan insólita como desafortunada-, en estos primeros doce meses hemos adelantado camino en la definición de la estrategia del sector turístico, en nuestra apuesta por el sector primario, en el incremento de la inversión pública o, entre otros avances, en el cumplimiento de compromisos adquiridos: las ayudas a las hipotecas, la supresión del Impuesto de Sucesiones o la rebaja del impuesto del gasóleo.
La realidad de la escena política canaria, la que ha marcado estos meses y, sobre todo, la que asoma con claridad estos días en los medios de comunicación, demuestra que mientras el Gobierno hace lo que dice, el partido en la oposición, aliándose con tránsfugas y desestabilizando las instituciones, hace lo contrario de lo que predica.
El ruido pasa y los hechos quedan. Un año después, Canarias tiene un Gobierno cohesionado, firme, capaz de escuchar y de tomar decisiones. Un año después, la oposición no tiene ni candidato ni programa alternativo. El Gobierno responde con hechos; la oposición sólo con palabras, cifras trucadas y cortinas de humo.
Durante estos doce meses, el Gobierno ha estado lejos de las cosas de la política y muy cerca de la política de las cosas, muy cerca de los ciudadanos.
Ha sido este último un año que se ha caracterizado en el ámbito nacional e internacional por las convulsiones económicas y el comienzo de un período de crisis. Y ha sido el Gobierno de Canarias el primer gobierno -el primero- en activar los mecanismos para dar forma legal a una batería de medidas que ayuden a contrarrestar la presión que están soportando las familias del Archipiélago.
Cuando la palabra crisis aún era un término prohibido en el vocabulario de la política nacional, los canarios ya habíamos tomado medidas para afrontarla. Con decisión y con realismo. Llamando a las cosas por su nombre. Sin esconder la realidad bajo absurdos eufemismos. Mirando de frente los problemas y aportando soluciones.
Conscientes de la dimensión de la crisis que se avecinaba, ya en octubre -cuando la oposición nos catalogó de alarmistas- nos pusimos a trabajar codo con codo con todos los sectores. No han sido pocas las ocasiones en las que hemos llamado al consenso, a la unidad frente a la crisis. Era nuestro deber liderar un frente común para abordar la situación difícil que atraviesa Canarias, fruto de una coyuntura internacional de la que nuestras islas desgraciadamente tampoco han podido escapar.
Pese a quien le pese, no hemos dejado de trabajar. Y ese trabajo se ha plasmado en resultados tan claros como, entre otros, el incremento en un 14% de los créditos destinados a inversión en obra pública o en el aumento en un 41% de los destinados al transporte marítimo.
Avances como la reducción de las listas de espera en un 11% en los cinco primeros meses de este año, o el incremento en casi un 60% de los esfuerzos en política de vivienda respecto al Plan anterior, hablan a las claras de un Gobierno que está trabajando en la dirección correcta.
Hemos multiplicado nuestro compromiso en la lucha contra el cambio climático y apostamos con acciones concretas por las nuevas tecnologías, por la nueva economía que nos acercará imparablemente al modelo sostenible, competitivo y duradero que los canarios demandan y merecen, a un modelo capaz de incrementar rentas sin consumir más suelo. Una apuesta por la innovación que hará girar nuestro modelo económico.
Hemos concretado nuestra voluntad de mejorar la seguridad en el Archipiélago con la aprobación de la Ley de la Policía Autonómica, que empezará a operar el próximo año.
Miramos hacia África y reiteramos que España y Europa deben multiplicar compromisos para evitar dramas como los acontecidos en los últimos días. Miramos hacia África y nos proponemos como interlocutores necesarios entre los países desarrollados y la difícil realidad del continente vecino.
Hemos abierto un amplio debate social para implicar a los hombres y mujeres de Canarias en la construcción del que será el pilar legislativo de nuestro Archipiélago: el Estatuto de Autonomía.
Trabajo y diálogo, no hay otra fórmula. Y desde esa premisa esencial, desde ese punto básico de encuentro y partida, hemos tomado decisiones y hemos reabierto el diálogo y el entendimiento, desde el respeto mutuo, con el Estado.
Trabajo y diálogo. Los canarios tenemos muy claro que lo que hoy somos se debe en buena medida al coraje con el que afrontamos siempre cuantos escollos encontramos en el camino. Sabemos que somos lo que somos porque a lo largo de la historia hemos sabido encontrar los puntos de acuerdo, los consensos necesarios para tomar las decisiones que nos han permitido avanzar.
A ese espíritu de consenso apelo.
Apostamos por los acuerdos y la unidad en la búsqueda de respuestas y soluciones imaginativas, constructivas y estables a los problemas de Canarias. Sin perder el tiempo en polémicas interesadas. Sin dejar que el ruido que caracteriza a esta oposición nos distraiga. Poniendo los cinco sentidos en las cosas de los ciudadanos y no en las cosas de la política.
Con este Gobierno los canarios avanzan. Avanzamos en cohesión y en derechos. Avanzamos hacia la unidad y la igualdad, hacia el futuro.
* Presidente del
Gobierno de Canarias
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