Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:
foto del aviso
PP y Cs no logran apoyos para activar otra vez el artículo 155 en Cataluña leer

El BIC olvidado

El Castillo de San Joaquín, entre Vistabella y Cuesta de Piedra, está en muy mal estado tras años de abandono. La alternativa es un museo o darle uso social a la antigua prisión militar.
J.D.MÉNDEZ, S/C de Tenerife
15/jul/08 1:22 AM
Edición impresa

El del Castillo de San Joaquín es un ejemplo más del olvido y abandono al que se ha sometido a determinadas huellas del pasado en la ciudad de Santa Cruz. Ni siquiera la condición de Bien de Interés Cultural (BIC) ha evitado el deterioro progresivo de la que fuera prisión militar, ubicada entre los barrios de Vistabella y Cuesta de Piedra. El futuro pasaría antes que nada por una rehabilitación, que no parece demasiado costosa, aunque el aspecto del inmueble es de absoluto deterioro tanto por fuera como en los espacios interiores.

EL DÍA realizó la visita a este espacio histórico acompañado de dos militantes de Alternativa Sí Se Puede, Alberto Bolaños y Domingo Gari, que proponen como alternativa para el Castillo convertirlo en un museo o darle un uso social "porque el entorno carece de equipamientos básicos en este ámbito".

La sensación al entrar en el recinto, que cuenta con cuatro torres circulares en los ángulos del cuadrilátero de planta, es de un total deterioro y abandono. Suciedad por todas partes, pintadas, espacios quemados y multitud de enseres amontonados de cualquier manera, que demuestran que allí suele entrar gente, casi siempre individuos marginales. Sin olvidar el olor nauseabundo en prácticamente todas las dependencias.

Las puertas, como curiosidad, conservan en su dintel carteles que explicaban quien cumplía allí su sentencia, bien oficiales o tropa. Es un espacio amplio y, como señalaron los interlocutores de este periódico, "la rehabilitación no sería costosa porque el edificio está entero, no existen derrumbes y pensamos que con limpiar a fondo y repintar podría quedar bien para darle un uso público que podría ser un museo, incluyendo la etnografía de la zonas donde se ubica. Allí hubo un hábitat inicial en cuevas y luego ha predominado la autoconstrucción. También creemos que sería viable darle un posible uso social porque en este aspecto hay muchas carencias en los barrios del entorno".

Hace diez años que el Cabildo Insular incoó el expediente de delimitación del entorno del Castillo de San Joaquín como BIC. La historia del inmueble está relacionada con un uso militar, primero como batería y polvorín, obra del ingeniero militar Fausto Caballero y desde 1944 como prisión hasta que en 1991 lo compró un particular que no le ha dado otro uso que dejarlo languidecer poco a poco.

El del Castillo de San Joaquín es un nuevo caso, y por desgracia no son pocos, de abandono del que es patrimonio de todos en la capital tinerfeña. Hora es ya de conservarlo y en buenas condiciones.