TACHI IZQUIERDO, Tenerife
Los vecinos de Barranco Grande viven con la sensación de que las medidas de mejora y progreso del barrio se han parado desde hace tres décadas, implantándose a cambio el deterioro de muchas infraestructuras y las demoras en otras, que "hacen que empeoren las condiciones de vida".
Algunos dirigentes de la asociación de vecinos El Molino no ocultan ya su "cansancio y aburrimiento", pues creen que tantas promesas incumplidas "no hacen más que sumirnos en un abandono y desamparo total que sólo se puede afrontar tirando la toalla". Indican que en la actualidad "tenemos promesas que en el presente siguen siendo promesas, y eso es lo único que hay, y así generación tras generación".
Desde la AAVV señalan que Barranco Grande "es una ciudad dormitorio, pero nos olvidamos de que la gente también paga sus impuestos", y por ello "siempre habrá barrios de primera, segunda o tercera, o los que están fuera de categoría, como nosotros".
Los representantes vecinales indican que aspiran a tener buenos equipamientos, como otros enclaves de la ciudad, "pues hemos experimentado un amplio crecimiento de viviendas que no ha hecho más que empeorar la vetusta red de alcantarillado". En este sentido, explican que "sencillamente se está incumpliendo la ley, pues no se hacen redes para separar las aguas y los nuevos edificios conectan las pluviales al alcantarillado, generando graves problemas para las cotas más bajas del barrio, algo que demuestra una improvisación tremenda".
Los servicios públicos del barrio, principalmente las zonas deportivas, están arrasados por el vandalismo y la falta de mejoras y mantenimiento. Los dirigentes de la asociación de vecinos explican que las canchas de la calle La Tornera, que fueron afectadas por "Delta", siguen en las mismas condiciones, a las que se unen las del Domingo Mena, "que fue reparado hace algo más de un año, pero la falta de dotación ha generado que los desaprensivos acabaran con sus vestuarios". No obstante, hace unos seis meses se prometió por parte del concejal de Deportes, Jaime Hernández-Abad, que se iban a instalar canchas de baloncesto y porterías de fútbol, "pero ya llegó el verano; los niños y los jóvenes están en las calles y ya no tienen a donde acudir".
Como dirigentes vecinales no ocultan que todas estas carencias representan un retroceso, pues recuerdan que "hace años en los polideportivos se concentraban hasta cien personas en una tarde practicando deporte", por lo que, indican que, en la actualidad, "quien compra una vivienda en este barrio sólo tienen ese derecho, pues no contará con ningún servicio más, ya que no hay parques; nada para los jóvenes ni para los niños, cuyo único espacio infantil está distanciado de todas las zonas medio kilómetro, cuando deberían estar repartidos por todos los núcleos habitados".
Desde la asociación de vecinos El Molino indican que los problemas no son exclusivos del ayuntamiento, pues también le reprochan al Cabildo su política de carreteras, "cuyos proyectos por los trazados que pasan por dentro del barrio están aún inacabados". Al respecto, comentaron que la carretera TF-28 se dividió en tres fases, "una primera desde el Concorde a la rotonda de El Rosarito; la segunda desde este punto hasta la rotonda del centro de salud y, una tercera, hasta la subida de El Tablero, argumentando en estos dos últimos tramos que no se ha avanzado porque no conocían a las personas que debían ser expropiadas", algo que, consideraron, "son excusas absurdas, porque se les han facilitado los listados con los teléfonos y direcciones para agilizar los trabajos".
Sin embargo, esta semana se celebró un encuentro con los responsables de este área en la Corporación insular, "y de momento se ha valorado de forma positiva la predisposición al diálogo, aunque en próximas fechas se va a celebrar otra reunión con los concejales de Urbanismo e Infraestructuras de Santa Cruz".
Otras vías que consideraron necesarias "contaban con proyectos y presupuestos asignados, pero se han desviado al tranvía, y los barrios que no tenemos acceso a este servicio debemos buscar otras soluciones alternativas". Ante el panorama, los dirigentes vecinales reclaman a los responsables municipales "más voluntad y ganas de trabajar, porque hay cosas que se pueden resolver casi sin dinero".
Además, comentan que en la unidad de actuación donde se engloban la iglesia y el colegio Bethencourt y Molina, "el alcalde se comprometió a que una vez transcurridos dos años de la entrada en vigor de Ley de Grandes Ciudades, el ayuntamiento tenía potestad para forzar a los propietarios de los terrenos a ponerse de acuerdo para habilitar un uso público y acondicionar un paso al centro educativo, que es el único que utilizan los vecinos, pero ya han pasado más de dos años".
Desde El Molino aseguran que este barrio, que ha incrementado su población hasta los 10.000 habitantes, con una población flotante considerable. "Hace treinta años estaba mejor, pero ahora no caminamos, sino corremos hacia atrás".
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD