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TROMPULGA Y CHICHAPIÉ JOSÉ A. INFANTE BURGOS

Tranques y pufos

14/jul/08 24:59
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SON TIEMPOS "no fáciles" para el empresariado canario, pero aún se gana y se puede ganar (añadiendo "valor") prestigio y dinero. Tenga en cuenta el riesgo:

El consumo ha bajado y las exigencias van en aumento. Ya no es como antiguamente. Ahora una empresa, persona física o jurídica, de un sector cualquiera, de tamaño medio, aparte de atender sus compromisos con proveedores, acreedores y hacienda -que es el socio malo- debe cumplir "religiosamente" con sus trabajadores -con la particularidad de obligarse a unos escandallos convenidos de, mínimos salariales y calidad de vida, que antes no regían- y completar una serie de asesorías, normativas y formalismos de exigencias para desarrollar su actividad. Por ejemplo, necesitará probablemente un asesor fiscal, un asesor laboral, un asesor contable, un asesor informático, un asesor jurídico, un asesor financiero, un asesor de seguridad? Deberá cubrirse, igualmente, de todos los medios contraincendios y de accidentes obligatorios, con los seguros recogidos en el convenio y los de responsabilidad civil. Completando las instalaciones sanitarias obligatorias y armándose convenientemente para la Ley de Protección de Datos. Añadiendo la totalidad de requerimientos de la formación profesional de sus empleados y las homologaciones especificas de la labor profesional. Por si fuera poco, importantes proporciones de la actividad tienen que "venderse" a crédito o a plazo -afortunados los que no- y cobran, si es que lo hacen, a 30, 45, 60 ó 90 días, cuando no lo es en meses. Con variados y posibles medios de pago. ¡Qué remedio!

Los márgenes que obtiene vendiendo o intermediando sobre los bienes o servicios que factura, deben cubrir y compensar lo descrito anteriormente, más los gastos propios de la actividad, los intereses de los capitales empleados, las amortizaciones y un sinfín de añadidos. Y si es posible, obtener beneficios.

Es altamente meritorio ser sólido y rentable, y más difícil todavía hacer los caminos para la solidez y rentabilidad. Chapó a los que consiguen amarrar el timón. Es una lucha a brazo partido contra el ejército de los costos y los topes de la competencia. La mayoría de empresarios no es que lo hagan bien, sino que verdaderamente hacen milagros en el arte difuso del día a día. Necesitan adicionalmente condiciones, factores, amortiguadores y espaldas para sobrevivir. Genialidades y virguerías para "sacar" hasta de debajo de las piedras.

Pero un porcentaje se pega el batacazo. A veces, tremendos. Se introducen en una bola que acaba estampándose y regando "penas de perras". A unos les falla el pié, la pata o la pierna; otros se rompieron desde dentro o por dentro, o se les fue la cabeza, que los hay. Digamos, que la hoya. Demasiada competencia, abuso y algunos corrieron muy alegremente ,"el que no corre, vuela". A muchos, al revés, les faltó fuelle o la profundidad. Con frecuencia y al contrario, se les hunde externamente el piso o los sacude un terremoto o tsunami. Les ocurre a profesionales preparados, que apostaron por un avión reparado y en caída libre se van directamente al boquete. O los embiste un toro por la espalda. Dicen que el cementerio está abarrotado de valientes e imprescindibles. Hay múltiples situaciones, con mayor o menor "culpa", en una alta proporción de ellas muy injustas con el empresario, y todas tremendamente crueles. Hay de todo, como en la viña del Señor, pero en bastantes ocasiones se derivan por reacciones en cadena, "efecto dominó" que tumban a otras fichas saneadas del tablero. El cerrojazo financiero tampoco permite maniobras tardías de rentabilidad de socorro y, mucho antes de que suceda, los buitres huelen la presa y acechan desde el aire.

Los pepinazos, lógicamente, son más comunes durante las crisis. Como "Pedro por su casa" asolan los mejores vergeles económicos y en todos sitios se cuecen habas. Cuidadito. Aquí y ahora, en nuestras islas, como en todas partes, se presentan números significativos de lo que se denominan "concursales" y que vienen a ser procesos de alargamientos, garantías y subastas de los activos y pasivos de los actores económicos que se pueden ir y, de hecho, se van al garete. Justamente lo que hace unos años se conocía por suspensiones de pagos y quiebras, y más antiguamente por tranques y pufos.

Toca, como colofón, a los apañados. Los estudiados, para salvar botines o tesoros. O la vida. Se idean, se preparan, se diseñan, se maximizan, se entraman, se descargan y ejecutan, con la frialdad y el tiento de los cirujanos médicos. Forman parte de esta selva y del juego.

Mejor, agudice el ingenio, recurra al depósito, elimine cargas, cobre su trabajo, asegure, ahorre y sobre todo, compita, compita y compita.

infburg@yahoo.es

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