
N. VIZOSO, S/C de Tenerife
Wladimiro Rodríguez Brito (Barlovento, 1942), consejero insular de Medio Ambiente en el Cabildo de Tenerife desde 1991, confía en que los medios humanos y técnicos de los que dispone la Isla sean suficientes para que no se vuelva a repetir un incendio de la magnitud del acaecido el pasado verano. Sin embargo, muestra su descontento con los medios con los que cuenta el Seprona para llevar a cabo las investigaciones policiales que resuelvan los numerosos incendios forestales provocados.
-¿Cómo se presenta este verano, climatológicamente ha-blando, en cuanto a la posibilidad de incendios forestales?
-Hemos de situarnos en que el invierno ha sido muy seco y en consecuencia la vegetación está muy agotada. Esa relación de falta de vigor en la vegetación es un mal asunto para los incendios. Pensemos, como referencia, que la apicultura de la Isla casi ha desaparecido este año porque no llovió para que hubiese la suficiente floración. Este indicio sólo se puede comparar con el año 1948. Ese año el invierno fue tan seco que hubo que llevar agua a El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura. La otra variable son las entradas de tiempo Sur. Los meses de mayo y junio se han portado bien y dependerá de cuántos días tengamos este tipo de clima, en el invierno hemos tenido más de 50 días de tiempo sur. Si el verano sigue como ha estado mayo y junio y no como estuvo abril, tendremos más ventajas.
-¿Son los medios humanos el factor determinante para una rápida actuación?
-El aspecto humano lo tenemos relativamente bien resuelto con un colectivo muy entrenado y motivado. Los contratados para la temporada de verano y los profesionales que trabajan todo el año han demostrado en numerosos conatos que son unos buenos profesionales y que le ponen entusiasmo y motivación a lo que hacen. En cuanto al factor técnico y los medios mecánicos que tenemos también son buenos, tanto los equipos de helicópteros como los de camiones. A eso se incorporan nuestros equipos de bomberos urbanos con vehículos que se adaptan a pistas forestales y la UME, que opera por primera vez en la Isla y están haciendo un esfuerzo por dominar, aunque todavía tienen que aprender mucho, nuestro territorio. Tienen unos equipos de transporte de agua y de comunicación muy buenos.
-¿Puede impedir todo ese conjunto de medios técnicos y humanos que la Isla sufra incendios tan importantes como el del verano pasado?
-El incendio del verano pasado coincidió con las peores características climáticas, es decir, con tiempo sur. Con temperaturas superiores a los 30 grados, humedad inferior al 30 por ciento y vientos de más de 30 kilómetros por hora, las cosas se ponen difíciles. Si a eso añadimos pendientes en el terreno de más del 30 por ciento, es lo que nosotros denominamos los cuatro 30 que nos ponen en muchas dificultades. En el incendio del pasado domingo en La Esperanza uno de los problemas que tuvimos fue que algunos puntos del barranco de Los Berros son muy estrechos y con mucha pendiente, por lo que trabajar es muy difícil ya que siempre hay que garantizar una salida de emergencia y una posible evacuación cuando el fuego se acerca a las cuadrillas. El aspecto de la topografía es otro factor a tener en cuenta. El verano pasado ya habíamos extinguido uno anterior a escasos metros de donde ocurrió el de Los Campeches. Ese se dio con todos los elementos climáticos en contra.
-¿Cree que los medios del Seprona son suficientes?
-No. Sé que está haciendo un esfuerzo en la zona de Los Campeches, pero necesitamos que el Seprona tenga más dotación de recursos humanos y mecánicos en los montes de la Isla. Hay un problema forestal y otro policial. El que prende fuego a nuestros montes es un terrorista y hay que tratarlo como tal y eso no está en manos del Cabildo. Necesitamos una capacidad policial que nos defienda. Ya el año pasado el presidente del Estado dijo que se iban a poner medios.
-Después del incendio lo primero que temió el Cabildo fue la posible erosión del terreno con las primeras lluvias. ¿Las políticas de reforestación han solventado el problema?
-Las primeras lluvias todavía las estamos esperando, lo cual es muy grave porque desde el 31 de julio de 2007 las lluvias no han venido. A pesar de todo nuestros pinos y monteverde tienen una enorme capacidad de desarrollo y arraigo y está, en muchos casos, en un nivel de crecimiento que sorprende. Sin embargo, el peligro de las lluvias en las laderas no lo hemos resuelto. Se ha hecho un muy buen trabajo en preparar una serie de barreras y mejorar las zonas que tenían más peligro y que podían ser más erosionables como la zona de Masca o la de San Juan de la Rambla y Los Realejos. Es importante hacerle un seguimiento en cuanto a posibles lluvias para el próximo otoño.
-Otro aspecto importante en caso de incendio es el estado de las balsas, ¿es preocupante el nivel de agua que presentan?
-Desde el Cabildo hemos planteado al organismo autónomo que gestiona las balsas, Balten, el disponer de unos metros de agua en todas las balsas que tienen que ver con la extinción de incendios. Este verano va a ser duro porque la sequía de este invierno nos dejó las balsas vacías y ahora lo que tratamos de coordinar es que las balsas que están en las proximidades de las zonas forestales dispongan de agua. No podemos entender la reciente actuación que tuvimos en El Rosario si no hubiésemos dispuesto de una balsa en la parte baja del municipio que nos suministró agua para, en pocos minutos, alcanzar la zona del fuego. Balten nos ha garantizado que va a hacer un esfuerzo por mantener un volumen de agua en el fondo que permita a los helicópteros llenar sus depósitos.
-¿Se contempla el trasvase de agua entre balsas?
-Esto se lo he planteado al consejero de Aguas, Pedro Suárez, y seguramente en algunos casos tendrán que llevarse a cabo trasvases porque hay balsas que están muy mal. En estas fechas debemos garantizar la disposición de agua al menos para una emergencia.
-Emergencia como la del incendio provocado del pasado domingo en La Esperanza.
-Estamos teniendo en los últimos 15 días un conato de incendio cada día, algunos son accidentales, pero el de El Rosario, tendremos que esperar todavía a las conclusiones finales, pero parece que fue provocado porque en el puente que cruza el barranco de Los Berros hubo dos conatos a ambos lados de la carretera y no hay razones naturales que expliquen que el fuego haya pasado por las copas. Lo que parece más razonables es que fueran dos focos provocados. En abril también nos pasó en Los Campeches, una zona habitual de incendios provocados.
-Parece que la presencia de pirómanos es un mal endémico de ciertas zonas de la Isla. ¿La anunciada utilización de un satélite será la solución?
-Sé que el presidente del Cabildo ha realizado una gestión en este sentido. Todos sabemos que desde los satélites se tiene un seguimiento de lo que ocurre en la piel de la tierra hasta un nivel casi de detalle. Igual que vigilan a la guerrilla colombiana, se puede vigilar a los pirómanos a través de un satélite, por lo tanto puede ser un elemento que nos dé una referencia más precisa sobre ellos, de los que se tiene alguna información pero de los que debemos tener una mayor precisión de sus movimientos. De todas formas en lo que hay que incidir es en la prevención. Hay un tema de prevención no resuelto que está en las zonas de la periferia de los montes. Tenemos que conseguir que estén limpios los terrenos próximos al monte y a las viviendas. Esto último es un tema que la Isla tendrá que resolver en los próximos años, los ciudadanos deben asumir que no se puede tener un camión de bomberos en la puerta de cada casa. Han creído demasiado en que los helicópteros y los bomberos resuelven los incendios y todos debemos hacer una labor de prevención. Los entornos de las viviendas deben estar limpios y las tierras de cultivo han de labrarse al menos en primavera cuando están próximos a zonas forestales. Estos aspectos habrán de resolverse desde un punto de vista legal, a través de bandos municipales de los ayuntamientos o de otras instituciones. La prevención nos obliga a todos.
-¿Podría el Cabildo tomar cartas en el asunto?
-Existe un problema de tipo legal que hay que resolver. Los entornos de las viviendas deben estar limpios de maleza y si no es así se deberán tomar medidas legales. La Comunidad Autónoma estableció una ley de protección de la flora que es muy voluntarista y que habrá que empezar a delimitar. Debe incentivarse la actividad agrícola y que un pastoreo razonable nos limpie las laderas. En la ladera del Sur de Anaga pueden producirse incendios muy graves debido a la proliferación de matorral y esto hace algunos años no era así.
Políticas de reciclaje
Si bien es cierto que el consejero insular de Medio Ambiente muestra cierta preocupación cuando el calor del verano se aproxima, su rostro se relaja cuando la conversación deriva hacia las políticas de reciclaje que lidera la Corporación insular. "Estamos cambiando. Es posible que en la semana próxima comience a trabajar en doble turno la planta de envases de Arico porque se han superado las 4.000 toneladas de envases recogidos", es lo primero que dice cuando se le menta el Complejo Medioambiental de Arico. "Eso quiere decir que los ciudadanos están empezando a ser conscientes de que deben separar en origen. Se separa ya un volumen importante de la producción bruta de residuos", explica Wladimiro Rodríguez, quien también expone la futura aprobación del Plan Insular de Residuos como "un cambio importante en cuanto a la mejora de los puntos limpios, a la separación en origen y a la mayor participación activa en el reciclaje".
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