Santa Cruz de Tenerife
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Regreso a julio de 1797

La capital revivirá entre el 21 y el 27 de julio un acontecimiento histórico que cobrará mayor relevancia desde este año: la victoria de las tropas del general Gutiérrez, que repelió el ataque de Nelson.
13/jul/08 01:00
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MÉNDEZ/GONAR, Tenerife

Madrugada del 22 de julio de 1797. Una "agreste" de San Andrés se dirige con sus productos a Santa Cruz y ve una "gente rara" uniformada desembarcando en Valleseco. A pedradas, avisa a los centinelas del Castillo de Paso Alto que abortan el primer ataque. Porque era un ataque en toda regla, y no de cualquiera, sino del almirante inglés Horacio Nelson y su escuadra. Anécdotas como éstas salpican la historia de la Gesta del 25 de Julio de 1797, cuando las tropas españolas al mando del general Gutiérrez, con el inestimable apoyo de la población civil, echaron por tierra las aspiraciones de quien dicen que fue el mejor marino de todos los tiempos: Horacio Nelson.

Los ingleses intentaron un segundo ataque por el centro de la ciudad, la noche del 24 al 25 de julio, pero se encontraron con una feroz resistencia que llevó a la lucha cuerpo a cuerpo y calle por calle, hasta que los invasores quedaran arrinconados en el Convento de Santo Domingo (donde hoy está La Recova y el teatro Guimerá). Allí no les quedó otro remedio que capitular y rendirse a las condiciones generosas de Gutiérrez.

Antes, Nelson, que quiso encabezar uno de los seis grupos de desembarco, había perdido el brazo derecho; dice la leyenda que a disparos del cañón Tigre, y algunas fuentes que por la acción de un artillero de postín, el teniente Grandy. Más daño causó a la flota invasora la pérdida de un buque clave, el cúter "Fox", hundido aún no está claro por qué batería, si en las de San Miguel, San Antonio o San Pedro. La clave de la derrota de Nelson estriba en que perdió a 97 de sus mejores hombres y una parte fundamental de la intendencia para la conquista de la plaza.

Otras heroínas anónimas fueron las mujeres que escalaron la ladera en el actual barrio de La Alegría hacia la Montaña de la Altura, donde un grupo de tropas escogidas frenó la primera acometida inglesa que, sedienta y sin vitualla, reembarcaron el día 23. No se puede olvidar a las milicias llegadas de La Laguna (los famosos Rozadores), Garachico o La Orotava, claves para la victoria.

En este enfrentamiento entre ingleses y españoles hay muchos factores a analizar, entre ellos, sin duda, el sentimiento de superioridad del mejor ejército de la época que venía a Santa Cruz directamente después de destrozar a las escuadras española y francesa en el Cabo de San Vicente y con la idea de tener un "paseo militar" en la conquista del puerto que abriría toda Canarias a la soberanía del Imperio. Para muchos ingleses, ahí se acabó no sólo su carrera militar, sino su propia vida.

El fracaso de Nelson tuvo una gran repercusión en su momento, pero luego fue silenciado por la historiografía oficial británica que apenas lo menciona y que le dedica unas líneas en el impresionante Museo Naval donde para Nelson hay dos plantas enteras.

La ciudad recibió un baño de autoestima del que surgiría una necesidad de independencia que llevaría a la declaración de villa exenta en 1803 y, posteriormente, en 1859, el título de ciudad.

El añadido de Muy Leal, Noble e Invicta se unió para siempre al destino de Santa Cruz, que al rechazar a Nelson ganó una tercera cabeza de león, tal vez la de mayor prestigio para su escudo después de las de las otras dos victorias frente a invasores ingleses: Blake, el 30 de abril de 1657, y Jennings, el 6 de noviembre de 1706.

Lo cuentan como nadie los miembros de la Tertulia del 25 de Julio, presidida por Emilio Abad, y que tiene entre sus miembros a ilustres de la categoría de Luis Cola Benítez, autor de "Cinco días de Julio", uno de los pocos escritos que resalta el heroísmo y la valentía de un pueblo que se defendió literalmente con lo que tenía, junto a los más bien escasos expertos de los batallones militares y un puñado de franceses que se había quedado en el Puerto después de que su barco, "La Mutine", fuera secuestrado por los ingleses.

Sin querer restar méritos al general Gutiérrez, que acertó en la distribución en cuatro partes de sus escasas tropas profesionales por diferentes zonas de Santa Cruz, hay que resaltar el esfuerzo del pueblo, tal vez no tanto por defender a la Monarquía y a España, como por rebelarse contra quien por la fuerza quería imponer otro sistema de vida. Casi sin querer nacía una "guerrilla urbana" que tendría su gran desarrollo posterior en la Guerra de la Independencia.

más datos Almeyda, la Casa de la Gesta Cuatro días de batalla; incursiones, repliegues, cañonazos, hundimientos, victorias y derrotas; representados en las paredes del Museo Militar Regional de Canarias, ubicado en el fuerte de Almeyda (fortificación del S. XIX). En sus 900 m2 se exponen las reliquias, tesoros ya, que se conservan desde la gesta de las fuerzas españolas frente a la armada inglesa el 25 de julio de 1797. El museo radiografía el fracaso de Horacio Nelson en su intento de tomar la isla de Tenerife para la corona británica. La historia militar del Santa Cruz encontró su punto álgido en aquellas jornadas del mes de julio y aún hoy, 211 años después, el acontecimiento encuentra un reflejo detallado en el Museo Militar de Almeyda. El 22 de julio de 1797 se avistaron desde el litoral de Anaga los buques ingleses. Nueve embarcaciones: cuatro navíos, tres fragatas, un cúter y una bombarda.

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