EFE, Tolouse/Francia
El británico Mark Cavendish (Columbia), el esprinter del futuro con brillante presente, impuso la fuerza de la juventud para apuntarse ayer la octava etapa del Tour, disputada bajo la lluvia entre Figeac y Toulouse, de 172 kilómetros, en la cita previa de los Pirineos que no alteró la general, con Kim Kirchen al frente.
La segunda exhibición de Cavendish, que ya triunfó en la quinta etapa con final en Chateauroux, fue tras marcar un crono de 4 horas 2 minutos y 54 segundos, a una media de 43,6 kms/hora.
El corredor de la Isla de Man, con dos oros en Mundiales de pista en sus vitrinas, alzó los brazos por delante de su compañero Gerald Ciolek, otro hombre bala en las filas del Columbia. La tercera plaza fue para el francés Jimmy Casper y la cuarta para Óscar Freire, de nuevo en la pomada, pero aún sin "mojar".
Un trayecto bajo la lluvia, exigente para el esfuerzo, cubierto a ritmo Tour, es decir, sin concesiones, en la víspera de la primera etapa pirenaica, presente en la mente de los favoritos para la general, que no sufrió el menor cambio.
Kim Kirchen entrará en la cordillera pirenaica con el australiano Cadel Evans y el alemán Stefan Schumacher en el podio provisional a 6 y 16 segundos respectivamente. El ruso Denis Menchov es séptimo a 1:03 minutos, Alejandro Valverde octavo a 1:12 y Óscar Pereiro décimo a 1:21.
"Hemos pasado un día difícil por el tiempo de la mejor manera posible, sin percances, así que contentos y tranquilos. Las piernas están bien y ahora espero pasar los pirineos bien y luego en los Alpes a ver cómo llegamos", indicó el español Alejandro Valverde.
Carlos Sastre, por su parte, dijo: "Ha sido un día muy duro, más de cuatro horas bajo el agua, en una etapa realmente peligrosa".
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