Juanillo el jijo de cho Gervasio era bruto y medio sanón. Nunca había salido del Lomo. Como tenía que renovar el carné de identidá, se fue pal pueblo pa jacerse una afoto. Asigún llegó pregunó a un siñor que aonde las jacían. Este le dijo:
-Mire aquí el único que las hace es el "Cernícalo"
¡Cruz perro maldito al infierno a jerver!
Que chico rilaje nos está tocando ver.
¡Cristiano...! Este enchufle ¿qué azúcar tendrá, que el que lo apreba se arregosta y ya no lo dejará?
Antes no tenían sueldo y sin embargo se peleaban por desempeñar el cargo y garran tan fuerte empeño que del ayuntamiento se creen los dueños.
Hoy quien saca sus güenas perritas como el caso del jijo de cha Rita que lo nombraron gedil de Geneto y en poco tiempo se ha jecho un apartamento.
Dicen que le costó cien millones, eso fue de tanto pensar tumbado en los sillones.
Tiene güenos coches y va siempre bien trajiado da la imprisión que el probe no se ha desayunado.
Pensar mal de él ni se le ocurra aunque nunca tuvo perras ni pa comprarse una burra. Y como es listo de la caja de los sesos pa dinero es como los ratones pa queso.
Están convirtiendo el ayuntamiento en una cabra sin sostén que ya en vez de dar leche, quieren que de beletén.
Y los llaman tollos ¡ay mería! tollos los que prepara mi María.
Esos si que son güenos, con su mojito amarillo pa comelos con papas negras y un goto de tintillo.
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