SÍ señor; de un tiempo a esta parte la astrología ha experimentado un auge que hasta hace unos años era impensable. El comienzo del siglo XXI y los acontecimientos de todo tipo que desde entonces se han venido sucediendo en el mundo -algunos ya los predijo Nostradamus hace siglos-, han hecho que cada vez más gente se interese por esta ciencia milenaria. Pero hay más; la astrología no sólo se ocupa de adivinar el futuro del planeta en el que nos ha tocado vivir, sino que, además, a través del horóscopo nos desvela nuestro carácter y nos descubre el de los otros. Todos sabemos que la "química" que surge en la relación entre dos personas ya sea en el amor, la amistad, en lo laboral, etc., es muy importante para que esa relación pueda llegar a buen puerto, o lo que vendría a ser lo mismo, para que ésta sea positiva o negativa. No es de extrañar, entonces, que hoy en día sea normal la pregunta ¿cuál es tu horóscopo?
La lectura de las estrellas o astrología es conocida como la ciencia más antigua de la Tierra; hace ya más de 5.000 años que los primeros jeroglíficos -yo diría astroglíficos- hicieron aparición. El descubrimiento se le atribuye a los sumerios, que vivían en el país situado entre los ríos Éufrates y Tigris -antigua Mesopotamia, actual Irak-. Ellos hacían figuras en forma de mensaje en rocas y cuevas, a menudo representando el sol, la luna, los cometas, etc. Esto no es de extrañar; nuestros antepasados más lejanos consideraban dioses a los planetas y las estrellas, llegando incluso a hacerles ritos y ofrendas de todo tipo. Los resultados más completos de investigación astrológica fueron encontrados en la histórica Babilonia alrededor del 625 a.C.; las antiguas culturas china e india también ejercían el aprendizaje y la interpretación de las estrellas. Así mismo, no podemos olvidar a mayas, aztecas y al legendario pueblo de la Atlántida, que según los expertos era muy bueno en lo de las predicciones astrológicas. Los griegos fundaron su propia escuela de astrología allá por el 585 a.C.; ellos creían en las posibilidades que les brindaban los planetas para poder predecir. El griego Kleostratos fue quien dio nombre a los doce signos del zodíaco. Los romanos creían con firmeza que todo hombre valiente que moría en batalla aparecería en el cielo con forma de estrella, como Perseus, Hércules, etc. También nuestros antepasados, los guanches, rindieron culto al sol, la luna y posiblemente a otros cuerpos celestes, antes de que comenzara el proceso de cristianización; incluso tenían sus propios adivinos o brujos, a los que acudían para pedir consejo o para que les adivinara el futuro. Cuenta una leyenda que uno de estos adivinos vaticinó la conquista diciendo que desde el horizonte y sobre el mar vendrían gentes en pájaros negros con alas blancas -lo que se interpreta como galeones-. Por supuesto que los egipcios no podían faltar en este artículo dedicado a la astrología; ellos utilizaron como ningún otro la visión cósmica de su época en la arquitectura de templos, monumentos funerarios, etc. Ejemplos claros son las pirámides de Egipto y el templo de Luxor, entre otros. El astrólogo egipcio Ptolomeus fue quien adaptó los cuatro elementos, tierra, agua, fuego y aire a las leyes de la astrología. Capricornio, tauro y virgo pertenecen al elemento tierra; piscis, cáncer y escorpión, al de agua; aries, leo y sagitario pertenecen al elemento fuego; y acuario, géminis y libra, al de aire.
Y a todo esto una pregunta: ¿estamos los seres humanos en conexión con los cuerpos celestes? Yo, personalmente, creo que sí.
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