Los ganaderos parten temprano de Morro Jable y del barranco de "Mal Nombre" para ascender por "Tierra Mala", el Barranco de Pecenescal, el del Ciervo, Los Canarios y el Pico La Zarza. Se organiza, desde esa cumbre, un cerco humano para conducir a más de 2.000 cabras desperdigadas, por riscaderos y veredas, hasta la gambuesa de la increíble Playa a la que iban los submarinos alemanes en la II Guerra Mundial, de Cofete. Se marca a los baifos nuevos y se sacrifica algún macho castrado.
En los partidos políticos se hace regularmente algo parecido, y si utilizo jocosamente para este comentario el 37 Congreso Federal del PSOE es por la coincidencia en tiempo de ambos actos y porque transcurrieron al unísono bajo las pautas previstas y con absoluta normalidad. Con los ganados berreando, porque la militancia de base suele ser más radical, y Pepe Blanco "debates de ideas" solicitando.
Leire Pajin, de 31 años de edad, ha sido elegida, por sorpresa, como "secretaria de Organización". El cargo, en sí mismo, podría ser un clavo ardiendo, si no existiera un liderazgo tan marcado como el de D. José Luis. Estando él funcionará el "si buana" y no harán falta tantas pulsaciones, pero lo que está claro es que lleva aparejado la necesidad de grandes dosis de capacidad de negociación y experiencia política, suponiendo a priori un riesgo apostar por una persona tan joven. En general, cuando se trata de apuestas fundadas, la valentía suele salir bien y dado que corren vientos de avance social, puede ser un enorme acierto. Las mujeres al poder y las chicas son guerreras. Ella misma ha declarado "que se dejará la piel en su nuevo cometido". Podría representar, como también Carme Chacón, Sáenz de Santamaría, Bibiana, Cospedal u otras muchas, a las generaciones emergentes, en las que las del antiguamente "sexo débil" deben, por contrapeso hacia el nuevo siglo, tomar buenas posiciones. Por aquí también las tenemos bien puestas. Cuidadito. Puedo mencionar varios nombres y sólo necesitan campo para pastar y un punto de confianza para expresar su "valía". En la broma de comparación, serían las baifas nuevas de la Apañada, que tienen que marcarse con el hierro fundido de la disciplina y empezar el destete. A comer hierba y desgastar los dientes. La moda impone refrescar pronto y sangre "políticamente virgen", así que ellas mismas, si no lo hacen muy, muy, pero que muy bien, irán siendo productos obsoletos en pocos años. Es la imagen y el contrato basura. Lo que triunfa, la innovación y por ahora el diferencial es causa de mucha atracción. Mujeres tan preparadas, que como señalo emergen de todos lados, aunque les aseguro que igualmente hay varones, que por ahora deben esperar. Igual que a Canarias, no les toca.
En la Apañada se sacrifica algún macho castrado pa'comérselo, y D. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, con mayonesa, y algunos otros, como Maragall o Chaves, podrían perfectamente representar el papel en el sacrificio servido a la mesa. "Yo ya he terminado en la política", declaró el veterano líder, nunca capado del socialismo extremeño, para expresar su decepción ante la dinámica de "no reciclado" del Congreso Federal y "zapateril". Con un 99% a favor, procede el "fiestorro" en el que se bebe vino, se canta y se hacen distinciones como la que se ha orquestado, de reconocimiento y restitución, al último presidente republicano, D. Juan Negrín.
Julio Perez, un puntal que debería haber sido "famoso", abogado tinerfeño y secretario de Estado de Justicia, no formará parte de la Ejecutiva Federal. Ni Juan Fernando ni él son féminas jóvenes, ni catalanas, ni andaluzas, ni vascas? Preparadas/os sí, pero con carnes duras, de muy lejos y con sabor, si es que lo tienen, menos grasiento. Lo normal (teniendo en cuenta que hay 17 Comunidades Autónomas, más Ceuta y Melilla y que para el PSOE, con tanto federalismo de dos velocidades, somos geográficamente algo así como Fuenlabrada o La Mancha), es que estos dos machos corran un poco por los riscaderos y las veredas, hasta la gambuesa de Madrid. Juan Fernando quizás vea mundo, como ejemplar de exposición, porque mezclados con las otras variedades y sin publicidad de cercanía, no lucen, salvo en las galerías de atracciones. Lo que les hace falta es un redil de la zona y propio, porque en Canarias se quedan en el monte demasiadas cabras autóctonas.
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