G. MAESTRE, S/C de Tenerife
"Ya no puedo más, y por mí hablan otras tantas personas que están cansadas de oír la cantidad de barbaridades y mentiras que se vienen diciendo sobre la Ley de Dependencia y sus ayudas en los últimos meses". Con estas palabras, Lidia explica la desesperada situación en la que se encuentra y lo impotente que se siente al escuchar continuamente que ya casi todos los grandes dependientes están cobrando o reciben alguna de las prestaciones sociales que la ley prevé. "¡Eso es mentira!, ya no es que a mi hija, con una discapacidad del 93%, aún no se le haya reconocido ningún tipo de ayuda, sino es que no conozco a una sola persona que se haya beneficiado de nada. Hace tiempo que oí que parece que dos personas de Tacoronte ... pero no se puede decir que se han gastado más de siete millones en dependencia en Canarias porque, ¿dónde están, si los que están igual que Virginia no los han visto y se supone que son los prioritarios?.
Pese a todo Lidia se considera afortunada. "Gracias a Dios mi marido ha tenido un buen trabajo y con eso, unido a lo que cobra mi hija de pensión, hemos ido tirando. Yo siempre me he dedicado a atender a mi hija y eso me ha limitado a la hora de poder trabajar, incluso ahora mi marido se ha prejubilado para poder ayudarme; por eso no quiero ni pensar cómo deben estar esas personas que completamente solas sacan adelante a sus hijos, o hermanos o padres que no pueden valerse por sí mismos. Me da rabia cuando los políticos hacen que parezca que los que tenemos un familiar dependiente estamos pidiendo dinero. No pedimos dinero, si no que se reconozcan los derechos que nuestros hijos tienen".
Según los últimos datos facilitados por el Gobierno de Canarias, en el Archipiélago ya hay 8.055 personas beneficiarias de las prestaciones creadas por la Ley de Dependencia. Sin embargo, casi todos los colectivos sociales que agrupan a personas con graves discapacidades denuncian que las ayudas no se han empezado a cobrar y el resto de las prestaciones tampoco se han comenzado a dar.
Desconfianza
"Cuando se aprobó la ley la verdad es que desconfié un poco de ella. Sin embargo, me informé de lo que tenía que hacer y presenté la documentación que me pedían en septiembre de 2007. En un mes vinieron a mi casa para evaluar las condiciones en las que estaba Virginia y demás, y me dijeron que inmediatamente iba a ser beneficiaria. Sin embargo, llegó febrero y todavía no sabía nada, así que llamé a Bienestar Social y me dijeron que tenía que esperar a que me llegara una carta. Al final me llegó en mayo y lo que me decía es que mi hija era dependiente de grado tres en nivel dos, es decir, una gran dependiente, y que se le ofrecía la posibilidad de elegir entre tener una ayuda técnica, una de persona o económica, pero que aún tenía que ser estudiado", explica Lidia antes de señalar que "ha sido tanto lo que hemos esperado que le escribí a Paulino Rivero diciéndole que necesitaba una respuesta. Él me dijo que esto es lento y que el dinero no llegaba de Madrid, etcétera. Ahora le he vuelto a preguntar y sigo esperando. Realmente creo que el expediente de Virginia tal vez hasta se haya perdido", se lamenta.
Sin embargo, Lidia es clara al respecto, "con ayuda o sin ayuda, vamos a seguir dándole a Virginia todo lo que necesite pero, por favor, que los políticos no sigan jugando con sus derechos".
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