La Gomera es una isla realmente afortunada. Cierto es que este calificativo se aplica de forma general al conjunto del Archipiélago, y es verdad también que cada una de las Islas de nuestra Comunidad guarda tesoros que las convierten en un terreno singular, pero esta realidad no resta fuerza a la certeza de que la Isla colombina tiene un patrimonio natural y cultural del que cada vez debemos sentirnos más orgullosos, y que son nuestro principal aliado de progreso y calidad de vida.
El silbo, la laurisilva, la palmera y el conjunto de la masa forestal de La Gomera, donde el 33% del territorio goza de algún tipo de protección dadas sus especificidades, son valores que los gomeros y las gomeras han sabido conservar generación tras generación, y que están muy por encima de los problemas suscitados por la discrepancias internas en los grupos de gobierno de las instituciones como los que han agitado la realidad política estos últimos días, y frente a la que estamos todos obligados a buscar vías de gobernabilidad que garanticen la tranquilidad y den respuesta a las necesidades de los ciudadanos.
Y enseñar a conservar estos tesoros es precisamente la finalidad del Aula de la Naturaleza de El Cedro, que cada verano se convierte en un lugar de encuentro y convivencia de los estudiantes de La Gomera, a los que en contacto directo con el monte se ofrece una alternativa de ocio estival especialmente formativa, pues allí aprenden las particularidades del paisaje insular y se adiestran en prácticas de conservación y respeto por el entorno. Se trata de fomentar la conciencia medioambiental entre los más pequeños, que son nuestra garantía de futuro y de los que dependerá el modelo de sociedad del mañana, y para ello desde la primera semana de este mes están en marcha los campamentos que organiza el Cabildo de La Gomera, a través del área de Juventud, en las instalaciones que la Corporación insular gestiona dentro del Parque Nacional de Garajonay.
Un total de 240 niños y niñas de la Isla, divididos en grupos de 60, participan en esta iniciativa que desde hace ya 8 años realiza el Cabildo y que, ejercicio tras ejercicio, ha ido ganando nuevos adeptos, obligando a la Institución insular a ampliar su programa y extender la experiencia hacia el exterior, para propiciar intercambios con estudiantes de otros puntos del Archipiélago. Y es que la actividad desarrollada por el grupo de monitores y profesores encargados de llenar de contenido esta propuesta estival ha encontrado un alto grado de aceptación entre los alumnos de Primaria y Secundaria de toda Canarias, a los que se imparten charlas y explican los secretos del bosque, y con los que, además, se llevan a cabo visitas e inspecciones para inculcar el amor por la biodiversidad.
El Cabildo tiene muy clara la importancia de conservar el legado que nos distingue y por ello nos hemos propuesto trabajar con los más jóvenes, para que ellos aprendan a apreciar el tesoro que hemos heredado y que debemos traspasar en igualdad o mejores condiciones a las generaciones venideras. En esta línea se enmarca también la apuesta por la preservación de costumbres ancestrales como el silbo, que es otra de las señas de identidad de La Gomera, y que esta semana ha dado un nuevo paso definitivo hacia su reconocimiento mundial, pues ya se ha presentado su candidatura para ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad ante el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio. Además, el Pleno del Cabildo ha mostrado su apoyo unánime a la inscripción del silbo en la lista de Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, reafirmando así la iniciativa promovida por la Institución colombina en febrero de 2000, que marcó el comienzo de la carrera por la distinción internacional para el singular lenguaje gomero.
Trabajamos, asimismo, en la creación de la Escuela Insular de Silbo, que confiamos en poder poner en marcha el próximo curso académico, para ampliar la formación que ya se ofrece dentro de la educación básica y conseguir que este lenguaje vuelva a ocupar un lugar destacado en todos los segmentos de la población insular. Y nos proponemos, además, aumentar la difusión entre los turistas que nos escogen para disfrutar de sus vacaciones, de modo que las bondades del clima y las riquezas de una tierra única y generosa, que guarda tesoros naturales milenarios reconocidos y apreciados por todos sus habitantes, se incrementen con la particularidad del silbido.
El silbo gomero ha llevado ya el nombre de Canarias por todo el mundo, por lo que no sólo cuenta con el apoyo del Cabildo, sino también del Gobierno de Canarias, que ha defendido la candidatura insular, y el Gobierno estatal, que dejó constancia de su respaldo a través de la última decisión del Consejo Nacional de Patrimonio Histórico, adoptada el pasado mes de octubre en Cartagena, y en la que se destacan los valores insulares reconocidos hasta por las principales autoridades nacionales, como son el rey don Juan Carlos y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que en sus visitas a La Gomera mostraron especial interés por este lenguaje colombino.
Y es que no podía ser de otra manera si tenemos en cuenta el valor excepcional de este modo de comunicación, así como su condición de expresión de la cultura popular de un territorio. El silbo facilitó la comunicación y la convivencia entre los habitantes de La Gomera, que han sabido mantenerlo durante muchos siglos. En nuestras manos está seguir aumentando ese tiempo durante otros muchos centenarios para que La Gomera se mantenga como una isla afortunada en naturaleza y creatividad humana.
* Presidente del Cabildo de La Gomera
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD