L.C., S/C de Tenerife
La colonia de niños diabéticos finalizó ayer tras una semana de disfrute de los 30 menores, de 8 a 13 años, que participaron en esta iniciativa organizada por la Asociación de Diabéticos de Tenerife (ADT).
Estos niños han estado acompañados en todo momento por un equipo de 15 personas, entre médicos, dietistas, enfermeras y monitores de tiempo libre. El objetivo de este equipo humano es que los niños se diviertan y aprendan sobre su enfermedad en los talleres de educación diabetológica que se les ha impartido.
Durante estas colonias, celebradas en el albergue del Monte de Anaga, han realizado tres excursiones: al polideportivo Roque Negro, a la playa de las Teresitas y al centro de visitantes de Cruz del Carmen.
Ayer, en el último día de colonia, se dejó a los niños que eligieran el menú basándose en los criterios aprendidos en los talleres.
"Cada día y a cada niño se le hace un control de sus dosis de insulina", explicó Fran Darias, gerente de la ADT. Otros de los parámetros que vigilaban los sanitarios son "la inyección, el tiempo de espera y la rotación". El tiempo de espera para que no sacaran la aguja demasiado rápido y la rotación para que aprendieran a pincharse en lugares diferentes.
Respecto a los talleres, se les ha enseñado a "identificar cuál es el grupo de hidratos de carbono, el de grasas...". "Por cada niño hay dos profesionales sanitarios", añadió Darias.
Las mediciones y los datos sobre los niveles de azúcar en sangre diarios de los niños se escribían en unas hojas que después se les entregaban a los padres para que ellos sigan su control una vez que están fuera de las colonias.
"Siempre hay glucemias", comenta Fran Darias, ya que para muchos niños es la primera vez que se quedan fuera de casa y están sometidos a muchas emociones.
No obstante, estos niños "pueden ir a otros campamentos", recordó Fran Darias, que recalcó que los padres a veces "intentan proteger demasiado" a estos menores.
Las experiencias
Carlos Trenzado, de doce años, lleva tres años asistiendo a estas colonias y valora positivamente las actividades que realizan en ellas porque "nos enseñan muchas cosas". Por ejemplo, "cómo tenemos que comportarnos con una hipoglucemia". "Nos divertimos y además nos ayudamos", aseguró este niño ya veterano en estas colonias. "Si alguien está bajo [de azúcar] le acompañamos a la enfermería".
Juan Manuel Fernández, de 12 años, participaba por primera vez en estas colonias y consideró que son "divertidas". Lo que más le ha gustado son "los juegos", aunque valoró positivamente que hicieran "muchos talleres". En ellos ha aprendido cosas como "que los yogures que no son desnatados van en una ración diferente", a "pesar bien la raciones" o "a pincharnos bien". Juan Manuel avanzó que piensa volver el año que viene.
Éste y otros niños ahora tendrán que esperar un año para que puedan volver a disfrutar de esta colonia.
Los objetivos de la misma son ir proporcionando a los niños diabéticos herramientas para controlar su enfermedad y, sobre todo, que se lo pasen bien.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD