... El presidente del Ejecutivo canario, Paulino Rivero, hará público mañana el balance de su primer año de gobierno. En las últimas semanas han sido sus consejeros los que encargados de exponer su trabajo durante los últimos doce meses, por lo cual al ex alcalde de El Sauzal no le quedarán muchas cosas que vender a los ciudadanos. Por si fuera poco, el presidente del Cabildo de El Hierro, Tomás Padrón, máximo responsable también de la Agrupación Herreña de Independientes, formación integrada en CC, ya dejó caer esta semana en una entrevista radiofónica que el mandaría al Gobierno a septiembre, dando a entender que no había superado los exámenes de junio. Tampoco el consejero de Presidencia y Justicia, José Miguel Ruano, le allanó el camino a su presidente al señalar que la aprobación de la Ley de la Policía Canaria era el proyecto más importante que había sacado el Ejecutivo de Rivero en estos meses.
... No se puede decir que el presidente del Gobierno canario comparezca en un contexto fácil. La situación económica, a pesar de los intentos de Zapatero por maquillarla, no es buena y eso pesa mucho en la opinión pública. Si a eso le unimos las últimas escaramuzas políticas en Fuerteventura y La Gomera, está claro que Rivero deberá sacarse algún conejo de la chistera para tratar de convencer a los canarios de que en este último año su Ejecutivo ha hecho algo destacado. Además, no hay que olvidar los conflictos vividos en departamentos tan importantes como Educación, con un colectivo de profesores anunciando un comienzo de curso "calentito"; los sufrimientos de los ciudadanos de estas Islas cada vez que se tienen que enfrentar a la sanidad pública, con las interminables listas de espera; la poca diplomacia del consejero de Empleo, Industria y Comercio, que en lugar de tranquilizar a la población se dedica a alarmarla con sus previsiones sobre el número de parados que habrá a finales de año. Todo un ejemplo de lo que no se debe hacer en política.
... En definitiva, Paulino Rivero deberá hacer un ejercicio de malabarismo para salir airoso de este trance. Y no porque su Gobierno haya estado parado desde que tomó posesión, pues sí se han hecho cosas. Lo que sucede es que no las ha sabido vender bien, se ha enfrascado en cuestiones que precisaban de otro talante para abordarlas o se ha enredado en aspectos en los que no merecía la pena quemar tantas energías. Su intención de trabajar por la gente no ha calado en los ciudadanos, más bien lo contrario.
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