J.F., Arona
La escasa presencia policial por las calles del barrio de Las Rosas preocupa a la Asociación de Vecinos Palygom, que demanda del concejal de Policía en el Ayuntamiento de Arona, Manuel Reverón, que dé las órdenes oportunas para que los agentes patrullen por dicho núcleo poblacional.
La zona, de momento, "es bastante tranquila y a penas se registran incidentes", comentaba el presidente de Palygom, Nicolás Bethencourt, quien resalta que estas circunstancias "no deben ser motivo para confiarse, ya que en el momento menos esperado se puede producir cualquier alteración del orden público o robos".
En tal sentido, el máximo responsable del colectivo pone de relieve que la presencia de policías locales patrullando, "a pie y en coche, elevaría más la seguridad de nuestro barrio y con ello se haría una actuación preventiva".
Agentes de la Guardia Civil sí se ven más a menudo por el interior del barrio, incluso haciendo controles e identificaciones, asevera Bethencourt, quien destaca la labor, por tanto, que hace este cuerpo de seguridad para velar por la "integridad" de los vecinos.
Por otro lado, el presidente de Palygom también reclama a la Concejalía de Policía que proceda a la remodelación del tráfico en determinadas zonas de Las Rosas.
Nicolás Bethencourt resalta que esta medida es fundamental porque "furgones y camiones se quedan encajonados en algunas calles, principalmente en aquellas que son estrechas".
Explica que muchas de estas calzadas tienen balcones a poca altura, circunstancia que está generando que los vehículos de ciertas dimensiones, "que tienen enormes dificultades para maniobrar en estas calles, choquen con las balconadas y ya se ha producido algún que otro destrozo".
De este modo, el máximo representante vecinal considera que es básico que desde el Ayuntamiento aronero "se tomen medidas cuanto antes para evitar que estas situaciones se sigan produciendo" en el barrio.
Sin local social
Asimismo, señala que el colectivo que dirige se lamenta de que "a pesar de que la asociación lleva 25 años en servicio, todavía no dispongamos de un local social, que ha sido insistentemente solicitado".
Bethencourt indica que esa situación "nos impide tener un lugar de referencia a la hora de celebrar reuniones y cuando tenemos que convocar una junta hay que desarrollarla en mi casa o en la de algunos de la junta directiva".
La falta de un inmueble también "nos obliga a dar la dirección personal de uno de nosotros para que llegue la correspondencia", manifiesta el presidente de Palygom, quien reconoce que "todas estas circunstancias nos dan vergüenza ajena".
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