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Santa Cruz de Tenerife, EFE Los calderones de aleta corta pueden nadar a una velocidad de nueve metros por segundo cuando cazan a profundidades de entre 600 y 1.000 metros, lo que supone la velocidad máxima que puede alcanzar un cetáceo.
Este dato figura en el estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Laguna, del Instituto Oceanográfico Woods Hole (Massachussets) y de la Universidad danesa de Aarhus y que ha sido publicado en la revista científica "Journal of Animal Ecology".
La investigación ha estado dirigida por la doctora Natacha Aguilar, de la Universidad de La Laguna, que para realizar su trabajo estudió 23 calderones del sur de Tenerife.
Para recoger datos de estos animales se utilizaron unas marcas digitales especializadas, llamadas DTAG y de adherencia por ventosas, diseñadas por Mark Johnson, del Instituto Oceanográfico Woods Hole, y que eran capaces de grabar los movimientos de los animales y los sonidos que emiten para comunicarse y para cazar.
Así se comprobó que los calderones pueden bucear a profundidades mayores de un kilómetro entre 15 y 21 minutos y que consiguen nadar a una velocidad de 9 metros por segundo en la parte más honda de los buceos, lo que, según una nota de la Universidad de La Laguna, es todo un récord de velocidad para un cetáceo.
La nota explica que los cetáceos, grupo que engloba, entre otros, a ballenas, delfines, calderones, orcas y zifios, como todos los mamíferos tienen pulmones y van a la superficie para respirar y el problema para las especies que se alimentan en profundidad es que deben localizar y cazar a sus presas en un tiempo limitado por las reservas de oxígeno en su cuerpo.
Hasta ahora se pensaban que los buceadores de profundidad se mueven lentamente, a velocidades de unos dos metros por segundo, para disminuir el consumo de oxígeno y alargar el tiempo de caza y aunque esto se mantiene para las especies estudiadas hasta ahora, no para el calderón de aleta corta, que ha revelado un comportamiento que lo diferencia del resto.
La nota de la Universidad explica que los calderones invierten mucha energía en capturar cada presa y fallan en un 40 por ciento de las ocasiones por lo cuando cazan la presa, ésta debe compensar el esfuerzo y ser grande o calorífica.
Aunque los investigadores no están seguros de qué es lo que se caza, cerca de los calderones se han encontrado restos frescos de calamar gigante por lo que este animal podría ser una de las presas.
Este grupo de investigación también está estudiando en la isla de El Hierro el comportamiento de los zifios que es otra especie de cetáceo de buceo profundo pero que resuelve de forma diferente cómo alimentarse en profundidad.
Mientras que el calderón caza a gran velocidad, el zifio tarda en hacerlo con buceos de hasta una hora y media.
Los calderones pueden perseguir presas rápidas, probablemente musculosas y grandes, pero cuanto más veloz se mueve un animal, más oxígeno consume, así que sus buceos son cortos y sólo tienen tiempo de cazar pocas presas.
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