COLPISA, Madrid
Un esfuerzo extraordinario en Wimbledon y un calendario diabólico han dejado secuelas en Rafael Nadal. El jugador arrastra molestias en sus rodillas después de la campaña de tierra batida y tras ganar su primer trofeo sobre la hierba londinense que le han obligado a parar y renunciar al torneo de Stuttgart, donde se impuso hace dos años. El manacorense se trasladó hasta la ciudad alemana para justificar su ausencia. "Estoy completamente extenuado", confesó el jugador.
Nadal lleva un año maratoniano. Ha jugado 11 torneos y su peor resultado fue en Dubai, cuando cayó en cuartos de final. Ha sido semifinalista en el Open de Australia e Indian Wells; perdió las finales de Miami y Chennai (primer torneo del año) y ha ganado en Montecarlo, Hamburgo, Barcelona (Godó), Roland Garros, Queen's y Wimbledon. Esto se traduce en 63 partidos disputados (más otros 12 de dobles) en medio año. Por todo esto, y aconsejado por su entrenador y por el doctor Ángel Ruiz Cotorro, el balear decidió colgar la raqueta durante diez días. "Mis planes en el futuro inmediato son muy simples: sólo quiero descansar porque estoy agotado", declaró el mallorquín.
Nadal no volverá a la competición hasta el 21 de julio, cuando encadene dos Masters Series en Toronto y Cincinnati antes de participar en los Juegos Olímpicos de Pekín. Después, vendrá el US Open (a partir del 25 de agosto) y el fin de curso. El objetivo para Nadal, es desbancar a Roger Federer. "Mi objetivo sigue siendo ser un jugador mejor, puede que mi meta en el futuro sea ser el nuevo número uno mundial", comentó.
La mejor final.- La encarnizada batalla del domingo fue "la mejor final de todos los tiempos" en el torneo londinense, según la prensa británica. El partido eclipsó, como demostraron las fotografías en la mayoría de las portadas, incluso a la final de 1980 entre John McEnroe y Bjorn Borg.
"Ganando a Roger, Rafa es el nuevo rey de Wimbledon", titula el diario "Daily Mail", según el cual todo el país estuvo pegado al televisor "para ver un duelo de titanes deportivo". "Pueden poner techo a la pista central pero ¿podrán alguna vez poner techo al brillo de una rivalidad que lleva a ambos jugadores a alcanzar cada vez una altura superior y que desafía a todos los superlativos?", se pregunta.
El "Daily Telegraph" destaca "la mejor final de todos los tiempos" en Wimbledon y asegura que representó "el comienzo de una nueva era". También subraya la "increíble" remontada de Federer cuando tenía dos sets a cero en contra y explica que el dramatismo de la final más larga de la historia del torneo de Grand Slam aumentó con la lluvia.
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