EL INEFABLE número uno del socialismo made in España, conocido y publicitado como el mejor letrista del teatro español de varietés, o séase: baile, canto y música, tres en uno?, de ámbito entre la Península Ibérica y territorios de ultramar, o colonias, promete que procurará mejorar a los españolitos que padecen el "síndrome de la crisis"? Desde entonces, y a pesar de hacernos creer que esto era lo más parecido a Jauja (o lo mejor de lo escenificado en el teatro María Guerrero, quién sabe), buena parte de la población se encuentra con el miedo metido en el cuerpo. Y eso que esto de la crisis no ha hecho más que empezar a descubrir los efectos de una coyuntura muy difícil de remontar, sobre todo para los que habían hecho sus cuentas con las hipotecas negociadas antes de la burbuja inmobiliaria. Una crisis, ya digo, que por resultar lacerante para los propósitos socialistas, Zapatero no tuvo inconveniente en negar lo evidente?Y eso, amigos míos, por mucho que el precio del petróleo tenga que ver con la actual crisis, a mí me parece indigno de un dirigente que presume de ser un referente del Sambenito de los derechos sociales, libertad, bien común?, dicho sea de paso, conceptos de la estirpe sociata: don Pablo Iglesias, don Felipe G., etc., etc. Elegidos por el destino para ¿salvaguardar? a los débiles? ¿Qué cosas, no? Pero menos mal que conocemos a los espabilados que van proponiendo los elixires que todo lo curan?, de lo contrario, y aunque uno siempre puede equivocarse, se dejaría llevar por el primer impostor que nos proponga la "versión mejorada del Sermón de la Montaña". Y claro, una persona adulta, con capacidad suficiente para discernir sobre lo que está bien o está mal, le basta con comparar los precios de los productos básicos de ahora (elevados casi un 50%) con los del primer trimestre de este año. Nada más? Eso es lo que la gente quiere oír de boca de los políticos, al menos para saber a qué atenerse. No el rigor científico que se suele emplear en los debates, en los foros, etc., respecto a la retracción del consumo, del "crack" inmobiliario, de que la tasa de desempleo podría elevarse entre un 10 y un 12% en este ejercicio? O incluso, del enunciado de Okun (Ley de Okun), que a partir de un estudio sobre EE UU estableció la relación inversa entre las tasas de paro y el porcentaje de utilización de las capacidades de producción, y que, según este economista de tinte liberal, es necesario alcanzar una tasa de crecimiento del 3% del PNB (España va camino de situarse en una tasa inferior al 2%) para obtener un aumento del 1% de los empleos. Pero este lenguaje no lo entiende el ciudadano de a pie. Ni tampoco la obligación de pagar un 15% más por la tarifa eléctrica, o salvo que por no superar los topes de consumo aconsejados por los propulsores del "estado de bienestar"? se nos exima de abonar el importe total del recibo. Dicho esto, "camarada ciudadano": apague usted la luz, no pierda el tiempo en ver la TV, oír la radio, planchar (el método cuartelero -entre el colchón y el somier- eficacísimo; no deja ni una sola arruga en la ropa), poner en marcha la neveras, el aire acondicionado? En cualquier caso, a por los quinqués, las velas, capuchinas, etc., etc. Lo pertinente para contentar a los sociatas mentirosos que negaron el "desafío de la crisis". Bueno, eso sí, el sr. ministro dice que habrá premio para las familias que menos consuman energía eléctrica... Pues muy bien, visto así, a por la "cartilla de racionamiento"? ¡¡Poca vergüenza!!
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