... Aquel dicho que asegura que el hábito no hace al monje está ahora más que nunca de actualidad en la era de Zapatero. Llevar corbata era sinónimo de seriedad, distinción, valía, elegancia y, sobre todo, respeto. Pero gracias al ministro de Industria, Miguel Sebastián, hoy se ha descubierto que la imagen desenfadada es más propia para estar en el Congreso de los Diputados, aunque su presidente, José Bono, se esfuerce en convencer a su señoría y le hiciera llegar una corbata con un ujier.
... Corbatas aparte, los socialistas celebraron el pasado fin de semana su 37 Congreso Federal, que viene a encumbrar a Rodríguez Zapatero. Con el respaldo de más del 98%, "ZP" aprovechó la victoria de la selección de Luis Aragonés en la Eurocopa y hasta la de Nadal en Wimbledon. Con ese panorama, ¿para qué hacer esfuerzos -pensaría el presidente de los españoles y secretario general de los socialistas- si, además, la mejor oposición al PP es la que realizan los propios populares?
... Al final, el congreso se ha limitado a algunos retoques. El secretario de Organización, José Blanco, ha sido llamado a resucitar el protagonismo que tuviera la Vicesecretaría del partido cuando estuvo en manos de Alfonso Guerra. El resto de la política interna del PSOE parece haber dado un giro a la izquierda. Pero sólo de puertas afuera y similar a cuando Zapatero prometió, y así lo hizo, traer las tropas de Irak y luego envió al Ejército en tarea humanitaria al Líbano.
... En el congreso del pasado fin de semana, los socialistas parecieron estar más preocupados en políticas de puertas afuera, como la nueva Ley Orgánica de Libertad Religiosa, que propone "la desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas". Con esta máxima, el PSOE cree que avanza hacia la consagración del Estado aconfesional, pues "la concepción laica del Estado es una seña de identidad del ideario político del socialismo".
... Y para aderezar todo el "guateque", los socialistas también apostaron por la "desaparición progresiva de símbolos y liturgias religiosas en los edificios públicos". En otras palabras, adiós a los crucifijos en los inmuebles de la Administración, en una nueva vuelta de tuerca al cambio de modelo de la jura o la promesa del cargo. Eso sí, los funerales de Estado se mantendrán porque son más "monos" que los fríos registros de las parejas de hecho, sin el boato religioso que envidia hasta la izquierda. Ya piensan en celebrar el bautismo civil.
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