COSAS QUE PASAN fuera de la política. Bueno, no es que precisamente esto ocurra fuera de la política, pero tiene poco que ver con la política propiamente dicha, y es que muchos aspirantes a ganarse un puesto en lo que los venezolanos llaman las "planchas", que son las candidaturas no han sido lo que se dice muy favorecidos, en lo que respecta a guapura, por la madre Naturaleza y siguen teniendo cara, tipo y gestos de "mago". De aquí que, como dice mi ocurrente colega Manuel Alcántara en estas mismas páginas, deben organizarse en estos casos "Cursillos de seductores", pero no de las mujeres, que eso se trae puesto desde que uno nace, sino digamos, unisexo. Dice Manuel Alcántara, quien no tiene muchos contactos con magos por razón de distancias, que, en tiempos electorales, hay más vocaciones políticas que ventanas e innumerables aspirantes están apremiando para mostrar su atractivo. Aquí mismo hay muchos, pero no cito a nadie porque casi todos son amigos y todos también trabajadores y eficaces. Entonces, se plantea la necesidad del "Cursillo de seductores". Hacen su agosto los asesores de imagen, quienes dicen a sus alumnos hasta cómo se deben rascar y hasta hay libros de estilo para aprender. Así es que no que sorprenderse ni cachondearse cuando el mago presume de abrir el coche con esos aparatos que apenas se ven y que lleva el mago oculto en una mano, para que el efecto llame más la atención y sea como la orden de un cacique al que antes llamaban fotingo. Hay una forma de hablar, de coger al individuo por el brazo, en plan "compadre", cuando es influyente, y todas esas cosas. Ah, y no olvidarse del purito para regalar.
Y vamos con cosas de la Justicia. Días pasados traje a este ladrillo el caso del médico catalán que se equivocó y le cortó un "intestículo", como dicen en el campo, a un joven y luego tuvo que indemnizarlo, porque no era conveniente un trasplante, aunque tampoco se encontraba donante de esas cosas. Y ahora me entero de que la Audiencia Provincial condenó a cuatro años de cárcel a un individuo que, en Cabo Blanco, arrancó un pedazo de oreja a otro con quien discutía en un bar a causa de una chica. Al que le falta el cacho de oreja lo condenó también a una multa por causar lesiones. O sea, que se trató de una pelea. Y también por aquella comarca, en Arona, fue condenado a siete años y medio de prisión un individuo llamado José Antonio G.M. por golpear con un martillo en la cabeza a una señora mientras dormía. Aquí hubo intenciones de matar porque el agresor intentó asfixiar a la mujer cuando estaba aturdida. Y ya no me cabe sino que, en Santa Cruz, un sujeto de 25 años fue arrestado, pro haber agredido a una persona de 59 años porque éste no quiso darle un cigarrillo. Como en el Harlem neoyorkino.
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