A estas alturas de la película, les supongo informados del asunto del cura de San Andrés y la vecina de la parroquia, a la que -según el reportaje de Televisión Canaria- acosaba habitualmente. Por si hubiera algún despistado o metido en otras cosas más importantes -y créanme que las hay- les diré que el equipo de "Primer Plano" planteó a la supuestamente acosada un encuentro con el cura para organizar una grabación con cámara oculta. Durante el encuentro, el cura no cesó de lanzar comentarios sexuales e incluso le llega a plantear que fueran a un piso que el párroco dice poseer en Puerto de la Cruz para mantener relaciones no precisamente comerciales.
Otro cura que ejercía en el pueblo en el que pasé mi niñez, era muy conocido por sus envenenados pellizcos -que repartía generosamente? doy fe- y por la larga prole que, con fundamento o no, se le adjudicaba y que poblaba buena parte de una comarca de la montaña leonesa en la que anteriormente había estado destinado.
Un guerrillero auténtico del que más de una se pudo escabullir a duras penas, por más que el artillero contaba ya con más de siete décadas y aguantó, en pleno ejercicio de sus funciones y disfunciones, otras dos décadas más. Y eso que, por entonces, no había Viagra ni otros vigorizantes más allá del inocente "pipermin". Se había tomado muy a pecho eso de "nunca se debe decir de este agua no beberé? ni este cura no es mi padre".
No quiero frivolizar con el asunto sino darle la dimensión que le corresponde. En esta plantación, lo dicho hasta ahora son las hojas. El rábano es la actuación y la profesionalidad de los "periodistas" de la Televisión Pública Canaria. No sé si licenciados también en la Universidad de la vida, como su director.
Lo cojonudo es que encima lo llaman periodismo de investigación. Pa' ponerse a mear y no echar ni gota. Vamos hombre, ¿habrá un oportunismo más chabacano, asqueroso, ramplón, torticero o mediocre que esta forma de hacer las cosas?
En más de una ocasión he reconocido públicamente mis creencias religiosas a la vez que mi alejamiento del clero. De lo mal que se lo montan. Alguien debería innovar ese Estado dentro de los estados que es la romana Iglesia seguidora de Pedro, no por estar con los tiempos, por estar con las formas. No soy dudoso. Y ni puedo ni quiero defender a este cura que no es ni mejor ni peor que yo. Dios me libre de juzgarlo. Curas y monjas, monjas y curas son hombres y mujeres como lo somos los demás. Con las mismas tentaciones, las mismas miserias, las mismas hormonas, los mismos vicios y las mismas virtudes. Sienten, huelen y desean como usted y como yo. Si las sotanas fueran de bronce? se iban a oír las campanadas desde el Vaticano. Qué hay de malo en ello.
Nunca entenderé esa arcaica imposición de la castidad a los sacerdotes. Cuánto tiempo va a esperar para reconocerlos como personas normales, de carne y hueso. No hay mayor hipocresía que la castidad obligatoria. No se es mejor persona porque se fornique o no.
Lo que se cuenta de este cura no va más allá de un pecado, como lo es que hombre o mujer se pongan los cuernos? pero no una ilegalidad. Ni trapicheaba con drogas, ni ella era una menor, ni utilizó ningún otro recurso que la palabra. ¿Salido o enamorado? ¿Con los frenos desgastados por la edad? ¿Quién lo sabe? ¿Las buenas obras que se le atribuyen se difuminaron por un irresponsable rayo catódico y se le condena jodiéndole la vida sin posibilidad de rehabilitación? Sociedad hipócrita, coño. Decimos de la Iglesia y hacemos nosotros lo mismo.
Volviendo al rábano. Queridos colegas, metisteis la gamba hasta el fondo. Estas cosas hay que pensarlas, calcularlas y plantearlas muy bien antes de hacerlas. No todo vale. Decidme si vale la pena arruinarle la vida a una persona de esta manera. El morbo vende. Ya lo sé, pero ¿dónde está la rentabilidad? ¿Han oído hablar de la ética periodística? ¿Y de los principios que se le suponen a una televisión pública?
Otro cura. No quiero calificarle. Lo cuento porque ocurrió anteayer como quien dice. El día del Corpus, mi amigo Domingo bautizó a su primer hijo. Iglesia de Santo Domingo. Celebrado el acto litúrgico llega el momento de registrar a Fernandito. Pregunta del cura ayudante al padre de la criatura: -¿Dónde se casaron ustedes? -En La Laguna. -No? pero dónde, en qué iglesia? -No, no? en el juzgado. Automáticamente y como movido por un resorte donde había escrito "Fernando J? hijo legítimo de Domingo? y G? "tacha lo de legítimo y se queda más ancho que largo. Dejando al crío sin "legitimidad" y a su padre encabronado y con unas ganas tremendas de darle al cura ayudante la comunión. Esto sí es doctrina. Lo otro? naturaleza humana. Mucho más comprensible. ¿O no?
Feliz domingo.
adebernar@yahoo.es
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