Con el presente título compuesto, no me refiero a un delfín socialista, ni a anglicismos similares, Clipper= Cliper, en castellano buque de vela, ligero y muy resistente o avión grande para el transporte trasatlántico de pasajeros, con adaptación, para un enfoque sobre la cocina elaborada por el partido socialista obrero español. En realidad, pretendo evocar la similitud de su política con aquella maquinita "recreativa" en la que, mediante un tirador de muelles, ponías en juego una bolita plateada que rebotaba puntuando por el cajón acristalado, hasta desembocar en unos bastidores que activabas con un botón, a cada lado del ruidoso cuadrado. ¡Rianga!, pa'rriba, otra vez, y a conseguir luces y sumatorios del invento. Dejabas que rebotara, con una de las palanquitas bajada, y al salto del boliche largabas el otro tenedor a modo de la catapulta, así a bote pronto, y el pedazo redondo se iba enflechado hacia una cavidad donde obtenías mil puntos. ¡Rianga!, y obtenías partida, ¡Tloc! ¡Tloc! A jugar gratis otra vez, en el "vicio" de la Rambla o en el de Simón Bolívar. Todavía, hay unas pocas funcionando, en servicio. Creo que "Flipper" es la distribuidora y la palabra y que yo sepa, no tiene traducción, pero ustedes conocen el cacharro del que les hablo.
Así, con ese sistema electromecánico de diversión y bajo mi punto de vista, explico la actuación del PSOE con el nacionalismo, más que moderado, que ha conseguido actas para Coalición Canaria por la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su juego es mantener políticamente la pelotita con los batidores. ¡Rianga!, y preparar la nueva partida en la que intentarán hacer la catapulta, mandándola a la cavidad. Son muchos años de nacionalismo, en la zona occidental del Archipiélago y en sus principales capitales. Esperan que el desgaste del poder, más la política de derribo y "desabastecimiento", implantada por sus abracadabrantes cancerberos, volando desde Madrid, haga el trabajo sucio. Aún así, hay cinco verdades obvias que no convendría olvidar. Como en la maquinita descrita:
1.-"La bola va tercamente pa'bajo por peso de la gravedad y acaba entrando". El nacionalismo canario tiene y tendrá siempre una "verdad" geoestratégica incomparable a cualquier otro nacionalismo del territorio estatal. El PSOE canario no puede seguir siendo una simple palanquita y, por lo menos, para el enchufe y la toma de tierra podría buscar corriente propia. Miren a Catalunya, ¡porfi!
2.-"Están moviendo demasiado la mesa, con las caderas y las patas. Puede pitar falta y bloquearse en cualquier momento". Se está jugando en mínimos de "afrenta comparativa" y "humillación" con respecto, por ejemplo, a la Policía Canaria, a la contabilización de habitantes, y, sobremanera, al Estatuto de Autonomía. Argumentar, en este último caso, una exigencia de Reforma, para la Ley Electoral canaria y variaciones en el manejo de los cómputos de votos emitidos, como justificación de freno a la reforma (cuando en el Estado hay aberraciones representativas mucho mayores) es, sencillamente, una manera de pulsar el batidor. ¡Rianga! Con los inmigrantes menores de edad y, en general, con el fenómeno de la inmigración, se está igualmente imponiendo penas injustas a Canarias, con una atribución que efectivamente es suya, pero por un "problema" compartido que no puede soportar en solitario la lampedusa italiana. Son muchas las muestras de posicionamientos "no equiparables" con los del socialismo catalán o vasco, con el papel local de cenicienta castigadora. Humillantes y de puerta cerrada, p´a las gafas tricolores. Sin justificación, en que no gobiernan y actúan como oposición aspirante, porque pican sobre pedacitos de "no discriminación" e incomparables, con lo que pretenden pactar e integrar, con vascos y catalanes, que parece ser compondrán la primera división. Canarias, en su diseño, militará en segunda.
3.-"El diámetro y la superficie de la esfera son reducidos". Se presenta en Madrid, lo más "light" y pragmático, un sentimiento razonable, razonado y respetuoso hasta con las sombras. No se le puede pedir a un lector que no lea. Se le puede obligar o condicionar, pero en cuantito pueda se vira. Quiero decir que es "normal" que en este Archipiélago exista un porcentaje de personas que creamos, sin ofender, que ya somos lo suficientemente mayorcitos de edad como para no necesitar "tanto" que decidan por nosotros y nuestros asuntos. Sabemos y debemos conducir. El "calladitos la boca" vale como composición de una economía global y para el egoísmo del mundo desarrollado en el que nos encontramos, pero para mal o para bien, peor o mejor, las decisiones son nuestras y contra más, mejor p´a todos, incluso para los socialistas, que con más PSC sumarían mayores porcentajes de dignidad en el conjunto canario y de la izquierda.
4.- "Los tiradores y batidores necesitan la bola". El juego político en Canarias pasa, a presente y a futuro, por el aro de los pactos. En este sentido, la rivalidad es más equiparable al billar y las carambolas; sucederá con las tres bolas. Podemos cometer, unos y otros, el error del "Arrieritos somos... y eso no es bueno". Un PSOE menos decantado hacia LP y más integrado e integrador con el nacionalismo canario ya gobernaría en las islas. Un PSOE dilapidador no gobernará nunca".
5.-"Hay un batidor sobreactivado y se inclina siempre p´a un lado". Es evidente. La provincia de Tenerife, especialmente Santa Cruz y La Laguna, son las grandes perjudicadas económicas de una histórica fidelidad de voto (no somos demasiado chaqueteros, como otros) y la posición local tan sólo incrementa las negatividades y restas. A la larga, perdemos en conjunto. Más PSC y más Partido Socialista tinerfeño, porque el "todo por Gran Canaria" no debe valer, y menos para tragar lo intragable.
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