El Colegio, encabezando la iniciativa de varios colectivos profesionales, hace la propuesta de convertir la Plaza de Toros en un gran Centro de Congresos.
Se trata de sacar a la cancha la tendencia a favor del reciclado de antiguas u obsoletas construcciones, infraestructuras, viarios... para, por un lado modernizar, por otro dinamizar la ciudad y, por otro, no continuar consumiendo el escaso espacio virgen.
Y desde mi punto de vista, eso es lo que hace falta:
Primero, planteamientos y posicionamientos de la sociedad civil, al respecto de todos los temas, generales o específicos, coyunturales o estructurales, que afecten a la dinámica de las Islas y sobre los que puedan añadir enfoques o sugerencias, razonadas, coherentes y útiles. Necesitamos una "Comunidad" más activa e implicada, en todos los sentidos, y esta es la prueba de que se puede aportar desde un sillón, que en principio podría virarse pa'la otra ventana. La sociedad civil tiene que asomarse y mojarse más sobre los pálpitos comunes.
Segundo, enfoques de rentabilidad, para los derechos e iniciativas mercantiles de las personas físicas o jurídicas implicadas, que intervengan. Adicional y necesariamente, para la ciudad. No nos olvidemos que, en el caso de este ruedo, se trata de un bien privado, que es lícito pretenda una utilidad dineraria. No se puede plantear hacer un parque, o sí, pero habría que comprarlo antes. La propuesta puede ofrecer, a ambas perspectivas, una salida interesante e inteligente.
Tercero, enfoques de dinamismo para la ciudad. Necesitamos meter gente en nuestras calles, utilizando nuestros servicios públicos, comprando en nuestras tiendas, consumiendo en nuestros bares, visitando nuestras joyas? Un Centro de Congresos puede producir una cifra de media centena de grandes eventos, e igualmente, si se crean espacios para menos potencial, otras cantidades equivalentes de actos y celebraciones. Pueden establecerse incluso lo que se denominan "show room" o salas para reuniones de comunidades o colectivos medios, más pequeñas y en las que propiciar, por ejemplo, una presentación de un producto. Estamos hablando de un montón de gente, que después, si se consumara el proyecto, no nos parecerían tantas, pero que de antemano suponen una considerable aportación al bullicio que necesita la capital de Canarias.
Cuarto, enfoques de reciclaje. Para construir un Centro de Congresos, a algunos les apetecería más trancar una superficie virgen en La Esperanza -por aquí va esta calle, allí la rotonda y en esa loma 5 edificios-. Pasa igual con los terrenos industriales: se ha liberalizado una cantidad enorme de suelo para naves, cuando en los polígonos existentes hay (o puede haber) de sobra. La moratoria turística, por ejemplo, era imprescindible a todas luces. Quiero evidenciar que hay que olvidarse de "los/as vírgenes", que hay que reciclar hoteles, naves, edificios y ahora, plazas de toros. En vez de lidiar cornúpetos bravos y corridas magistrales, se lidiarán mentes caudalosas y ponencias universales. ¿Será mejor o peor? ¿Se acuerdan de Sombrita?
El edificio afectado tampoco es que sea la Sagrada Familia y, según "el pre-estudio", se respetaría su fachada y el cercano depósito de agua, punto que podría tranquilizar algo a los nostálgicos. Con lo que la idea es genial y puede materializarse en un buen proyecto arquitectónico que cierre cilindros en redes, de cristal negro, de sirconita, superpuestos sobre fuentes de metano azul, manando del firmamento. No, "sorry", esto último es broma. Lo que sí hago constar es que creo que ese engendro debe estar dotado con "muchísimos" aparcamientos y que el camino desde una bella idea a una sesuda concreción es muy largo. En este sendero, lo mejor es, sabiendolo que queremos, contar con un buen equipo de profesionales que diseñen y no estallen.
Y que conste que no opino a favor ni en contra de una plasmación aún inexistente, digo que es una excelente intervención médica, de las que deberían haber bastantes más.
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