FERNANDO ALDUÁN, Tenerife
Los sindicatos más beligerantes con la gestión de la concejalía de Seguridad Ciudadana, Stap-Canaria, Asipal y Csif, criticaron a través de un comunicado que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de La Laguna haya "decidido la ratificación en el cargo del director del Área de Seguridad, y sobre los problemas de la Policía Local a espaldas de sus representantes sindicales".
Según dichos sindicatos, la actuación de la corporación es "un despliegue de ejemplo antidemocrático y de total falta de respeto a la representación sindical, algo ya demostrado en anteriores ocasiones".
Asimismo, los representantes sindicales de estos colectivos manifestaron que "lamentamos profundamente estas actitudes, y tanto a estos sindicatos como a todo el colectivo policial, nos ha quedado claro el mensaje: ellos a mandar y los policías a callar".
En este sentido, los sindicatos advierten de que "este talante traerá grandes problemas y conflictos después del verano, una vez finalizadas las vacaciones del personal, ya que la actitud de quien todavía parece que toma las decisiones en la Policía Local -el anterior edil de Seguridad, Fernando Clavijo- es la de ignorar a todo aquel que no baile al son de sus criterios, dejándole el papel de títere a Antonio Pérez-Godiño".
Pero las críticas de los sindicalistas no sólo van encaminadas a Fernando Clavijo, sino a la propia alcaldesa, Ana Oramas. De ella, los sindicatos firmantes dicen "lamentar la inhibición de la máxima responsable municipal, la cual se ha lavado las manos y ha derivado los problemas en su paladín, Fernando Clavijo, que sabamos que ha presionado para adoptar estas decisiones, ignorando para ello los requerimientos sindicales expresos y de la Junta de Personal para que se reuniera con la representación de los trabajadores".
El ratificado director de Seguridad, Estanislao González Alayón, también recibió lo suyo por parte de los sindicalistas. Según su criterio, "su continuidad estaba cantada, puesto que su petición de cese con falsos argumentos suponía sólo un intento de ratificación en el puesto, pero sin pérdida de sus cuantiosas retribuciones, garantizando así su salario pasase lo que pasase". Incluso, los sindicatos también criticaron la búsqueda de apoyos llevada a cabo por González Alayón. Para ellos, estos apoyos "fueron rebuscados entre sus amigos, conocidos y como devolución a anteriores favores. Tardó más en presentar su solicitud de cese que en correr a buscar apoyos y engañar a todos con sus lamentos".
Por último, los representantes sindicales críticos con Alayón critican que "ahora las cosas siguen como al principio, con muchos derechos vulnerados y con mucho malestar en la plantilla de policía, que ya se ha hecho extensivo al resto de funcionarios, puesto que la corporación impone ahora su particular y sesgada vigilancia de los derechos del personal a todos sin excepción".
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