A. MEL, Candelaria
Un total de 48 personas discapacitadas desarrollarán su labor en la nueva planta de lavandería industrial que la empresa Flisa ha abierto en el Polígono Industrial de Güímar, en Candelaria.
El objetivo de esta iniciativa, en la que colaboran la Unión Europea, la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE), el Grupo Fundosa (Fundación ONCE) y el Gobierno canario, es incrementar las oportunidades de empleo para las personas que presentan algún tipo de discapacidad. Así, en tres años, serán un total de 120 trabajadores los que participen en este proyecto, de los que más del 70% serán discapacitados.
En estos momentos, las 48 personas que comienzan este proyecto participan en diversos cursos de formación para familiarizarse con la maquinaria que deberán emplear en un futuro. Aprenderán como tratar los pedidos que reciban desde su recepción hasta su entrega a los clientes que elijan esta lavandería industrial. Además de aprender aspectos teóricos, los empleados también recibirán formación para el manejo de la diversa maquinaría que va desde secadoras y lavadoras, hasta túneles de desinfección de carros o plegadoras de toallas, entre otras.
La nueva planta de lavandería industrial, que ha supuesto una inversión de 7,5 millones de euros (procedentes de los fondos europeos Feder y de la empresa Flisa), cuenta con una superficie de 5.600 metros cuadrados (de los que 3.700 están construidos). La capacidad de lavado es de 20.000 kilogramos de media diarios, en dos turnos de trabajo. Los principales clientes que tendrá esta planta de lavandería, que ya funciona aunque todavía no a pleno rendimiento, puesto que los empleados están desarrollando cursos de formación, serán hoteles, hospitales privados y el Servicio Canario de Empleo.
Integración laboral
El objetivo final de este tipo de iniciativas es la integración en la sociedad de las personas discapacitadas. Así lo destacaron José Antonio López Mármol, presidente del Consejo Territorial de ONCE Canarias, y José Luis Martínez Donoso, consejero delegado del Grupo Fundosa, quienes resaltaron la importancia del apoyo de la ciudadanía en la puesta en marcha de propuestas como éstas.
Además, el alcalde de Candelaria, José Gumersindo García, y el presidente del Gobierno canario, Paulino Rivero, aseguraron que estos proyectos permiten trabajar por un futuro digno para los discapacitados "y permite la diversificación de la economía canaria en estos momentos de crisis, apostando por las personas, el medio ambiente y la tecnología en combinación, avanzando hacia una sociedad más solidaria en la que todo el mundo tiene grandes oportunidades".
Actualmente existen en Canarias dos centros más de similares características al del Polígono Industrial de Güímar. La mayor parte de los trabajadores de estas empresas son personas con discapacidad física, intelectual o sensorial y reciben la formación precisa para desarrollar las labores de tratamiento de la ropa.
aprendizaje
Ilusión entre los trabajadores
Este nuevo proyecto se ha convertido en un nuevo reto para los trabajadores de la lavandería industrial del Polígono de Güímar. Durante dos semanas reciben formación, tanto teórica como práctica, sobre el funcionamiento de la maquinaria y todo lo relacionado con el mundo de la lavandería. Muchos de ellos muestran su entusiasmo ante esta posibilidad de formar parte de un proyecto ilusionante de futuro, que les permitirá formar parte del mercado laboral, como cualquier otra persona.
Los diferentes grados de discapacidad física, intelectual y sensorial no son un impedimento a la hora de recibir la formación necesaria. Por ejemplo, las personas sordomudas pueden participar en este tipo de iniciativas, en las que también están involucrados intérpretes, que les permiten obtener toda la información necesaria. A través de la lengua de signos forman parte de las clases junto con personas que presentan otro tipo de discapacidad.
El aprendizaje para la utilización de la maquinaria de la lavandería industrial cuenta con una parte práctica, muy importante a la hora de desarrollar su trabajo. Los empleados cuidan con esmero cada una de las prendas que tienen en sus manos y, junto con monitores que les enseñan como manejar cada herramienta, muestran sus habilidades con buen humor. "Siempre he querido trabajar y en este empleo puedo demostrar todas mis capacidades para desarrollar esta labor como cualquier otra persona", comentan algunos de los participantes en la iniciativa.
Aunque muchos reconocen las dificultades que pueden encontrar a la hora de aprender, al igual que a otra persona le puede suceder siempre que empieza un nuevo trabajo, no dudan en mostrar su entusiasmo y con una sonrisa perenne siempre están dispuestos a echar una mano a sus compañeros de trabajo en cualquier situación.
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