Economía y Laboral
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EL VARISCAZO MONTY

Amenaza 65

4/jul/08 01:49
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PODRÍA ser el título de una película de ciencia ficción, o tal vez una seria advertencia para intensificar los cuidados en mantener el "córpore" sano después de cruzado el umbral de los 65 años. Nada de lo uno ni de lo otro. Lo que se cuestiona es la probabilidad de que las clases trabajadoras actuales, en un futuro no muy lejano, se vean obligadas a aumentar su jornada laboral de 48 horas semanales (máximo actual) a 65. Al menos es lo que están discutiendo los ministros de Trabajo de los 27 países de la Unión Europea, a una propuesta de Eslovenia; uno de los últimos estados que han entrado en el conjunto de naciones (2004).

Pero hagamos algo de memoria al respecto, de cómo tras décadas de lucha por el progreso social, apoyado en las nuevas tecnologías aplicadas al trabajo, se consiguió, al menos en los países europeos de procedencia latina, ir reduciendo el cómputo laboral para irlo aplicando al descanso, la culturización y la relación familiar.

Concretamente en el nuestro, los convenios colectivos pactados entre patronal y sindicatos fueron ampliando el tiempo de asueto y cualquiera de los que hemos vivido ese proceso, tenemos memoria para recordar las manifestaciones que se llevaron a cabo, una vez instaurada la Democracia. Aquella España que hasta la muerte del Dictador se denominaba productora, comenzó a reclamar más tiempo libre para sí mismo y para su familia. Y como consecuencia de ello nació esa industria paralela del ocio que genera cuantiosos dividendos, porque la sociedad actual exige su derecho a vacacionar en la medida de sus posibilidades económicas y aún por encima de ellas a pesar de la crisis que nos atenaza.

La raíz del presunto problema al que aluden las naciones partidarias de esta ampliación parece ser que yace en las jornadas de los médicos de guardia; que en el supuesto de que estén inactivos, no deberá computarse dicho espacio como tiempo de trabajo. Algo que se da de bruces con el dictamen del Tribunal de Justicia de la misma Unión Europea. Por el momento, la socialdemocracia que nos gobierna a nivel de Estado se opone a dichas propuestas argumentando el lógico retroceso en los avances sociales, aunque intuimos que la dichosa globalización terminará por minar, más pronto o más tarde, esta actitud quijotesca que compartimos, imagino, en mayoría.

De ceder a tales pretensiones, desaparecerían los acuerdos laborales colectivos y se pactaría directamente, trabajador y empresario, el número de horas que quiera laborar (hasta llegar a esas 65 mencionadas), y muy probablemente, ante la demanda muy superior a la oferta, se intuye que se cometerán toda clase de abusos sin posibilidad de defensa. Ejemplo reciente de ello lo he percibido en el vecino país luso, en donde la jornada semanal mínima está en 49 horas y el salario interprofesional no supera los 400 euros. De ser una Europa socialmente avanzada, volveremos a la precariedad de la sobreexplotación laboral.

Recuerdo la técnica que utilizó cierta entidad bancaria para ir eliminando personal con derechos adquiridos; sustituyéndolo por empleados noveles con exiguos derechos laborales y la mitad de sueldo que los anteriores. Una especie de comisario político bien remunerado se dedicaba a lavar el cerebro de manera individual a los empleados menos afines a la intolerancia, a fin de conseguir su prejubilación con poco más de 50 años. De este modo fue eliminando de su carpeta personal a todos los que a su juicio podrían crear problemas ante la inmediata recesión de los derechos adquiridos, mientras los representantes sindicales "liberados" disfrutaban de su estatus mirando en otra dirección.

Hoy por hoy, la plantilla de esclavos mecanizados existente soporta el peso de la multifunción en las pequeñas oficinas, sin tiempo para la captación de clientes ni para resolver el trabajo interno cotidiano; ya que están obligados en todo momento a atender al público. Y lo peor es que con toda esta presión empresarial, se le marcan objetivos a cumplir por los que se les restan incentivos si no llegan al baremo establecido. Puedo afirmar que todos los que he interrogado me han manifestado estar al borde de la depresión y sólo ven como solución acudir a implorar al médico para que les conceda una baja transitoria. Y esta salida podría asociarse a muchas otras dedicaciones laborales, como las de los mismos docentes de Primaria y Enseñanza Media, carentes de incentivos y lidiando con rebeldes malcriados.

En definitiva, no corren buenos tiempos para los progresos sociales y sí se percibe que en esta Europa de los mercaderes, los beneficios que resten de la crisis del petróleo (que no es más que una gigantesca operación especulativa) van a ser recuperados con el calculado incremento del horario laboral, por el que nuestra sociedad del bienestar va a pagar un alto precio, si alguien no consigue frenar esta inercia a la catástrofe social. La esclavitud posmoderna acaba de iniciar su andadura. Que Dios nos coja confesados.

jcvmonteverde@hotmail.com

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