HA SIDO MUY BIEN ACOGIDO entre nuestros lectores el comentario publicado el miércoles en esta misma sección. Las numerosas llamadas de felicitación que hemos recibido demuestran, de forma indudable, que el pueblo canario comienza a despertar de su letargo. Cada vez son más los isleños que no están dispuestos a permanecer callados ante la situación colonial a que nos somete España. Cuenta para ello la Metrópoli con la complicidad de Canaria; isla desangelada donde las haya, además de vergüenza del Archipiélago, en cuya capital tienen su sede principal los partidos estatales y la Delegación del Gobierno. Una institución heredera de los gobiernos y de los gobernadores civiles, algunos de infausto recuerdo en estas tierras, que actuaban como virreyes en esta posesión ultramarina.
Una prueba más de la perfidia canariona la dimos a conocer ayer en nuestra sección "Los mojos de la última": las notas informativas que se reciben en los medios de comunicación procedentes de la comisaría de Santa Cruz del Cuerpo Nacional de Policía han de pasar primero por Las Palmas. Los culpables de esta situación, frente a la cual nada pueden hacer los dignísimos y eficaces funcionarios del CNP, son los políticos tinerfeños; ellos han permitido desde antaño que los canariones se nos monten encima. Esto no tiene perdón de Dios, sobre todo porque la Jefatura Superior de Policía estaba en Tenerife antes de que la rapiñaran, como todo, los amarillos. A muchos se les llena la boca cuando hablan de la Delegación del Gobierno. Esta institución no tiene por qué ser nada. La obligatoriedad de remitir las notas informativas primero a Las Palmas es una humillación para la Policía Nacional y la Guardia Civil destacada en Tenerife. Porque mientras Canarias no sea un país libre y tenga bandera en la ONU, la Guanchancha es una estupidez. Nos basta la Policía y la Guardia Civil para garantizar nuestra seguridad. Y el día en que seamos un país soberano, convendría conservar estos cuerpos, quizá con otros mandos canarios pero con la misma estructura.
La Guanchancha sólo es una machangada del canarión Ruano; un despilfarro tan grande como las televisiones autonómicas. Hace cuatro días que comenzaron los nuevos informativos, una vez concluido el contrato con Socater. Además de una insuficiente calidad, potencian descaradamente a Las Palmas. Resulta evidente que los de enfrente ya le han torcido el brazo a Guillermo García. Mal asunto para él y para el presidente del Gobierno. Le damos el primer aviso, don Paulino: no repita los errores de sus antecesores. Los canariones nunca le agradecerán lo que haga por ellos, pero los tinerfeños lo repudiarán si los traiciona. Recuerde: a los canariones, ni agua; con los canariones, ni a misa. Ojo con la Televisión Canaria. Que no la disfrute sólo la más desangelada de las islas, mientras la pagamos todas las demás.
Las televisiones autonómicas no están cumpliendo su labor y, para más escarnio, suponen una sangría para las arcas públicas. Al respecto, aconsejamos la lectura de un artículo publicado el domingo por el diario El Mundo, que reproducimos en la página 68 de nuestra edición de hoy.
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