Listas de espera en la sanidad pública
Hace bastante tiempo que la sociedad me obligó a ser mal pensado y, por desgracia, no son pocas las veces que he dado en el clavo de esa manera.
Hoy, pensando en las interminables listas de espera que podemos encontrar en nuestra sanidad pública, se precipita en mi pensamiento la posibilidad de que tenga relación directa el hecho de que muchísimos profesionales compartan labores en el ámbito público con el privado.
¿Sería muy retorcido llegar a la conclusión de que cuanto más largas sean las listas de espera, posiblemente aumentarán los usuarios de los servicios privados? ¿Resultaría muy improbable que si desaparecieran las listas de espera, con ello disminuirían los usuarios de la sanidad privada? ¿Acaso no disminuirían las derivaciones a la sanidad privada desde la pública, si, por ejemplo, se aumentara el número y horario de quirófanos?
Seguro que a muchos profesionales les interesaría dedicarse exclusivamente a la sanidad públicas si estuviesen suficientemente remunerados, y segurísimo que, si lográramos eliminar las malditas listas, con el dinero que nos ahorraríamos como consecuencia de fulminar la perpetuidad de las listas, se podría hacer frente a esos sueldos.
Ya está bien de pensar en dar credibilidad a esos rumores que hablan de doctores que cumplen sus guardias en los hospitales al pie del teléfono desde su consulta particular.
Sabemos y hemos asumido que nuestros políticos han dado prioridad a temas como el tranvía, pero quizás antes de seguir invirtiendo en trenecitos se deberían dar una vueltita por los pasillos de urgencias y así comprobar con una simple encuesta entre los pacientes depositados en dichos pasillos, que la mayoría cambiarían tardar 10 minutos esperando una guagua por tardar un minuto menos "aparcados" en un pasillo, pues no hay cama para tanta gente, ya lo decía Celia Cruz.
Francisco Rodríguez Torres
Energía nuclear
De un tiempo a esta parte observo con sorpresa la aparición en los medios de comunicación de numerosos artículos sobre los beneficios de la energía nuclear.
En los mismos se resalta que es una energía limpia, la cual no genera CO2, lo que evita el calentamiento global, pero olvidan los residuos radioactivos generados, que son activos durante miles de años y para los cuales no hay solución más allá de enterrarlos o simplemente lanzándolos al mar, como es habitual, sin tener en consideración las consecuencias a largo plazo.
También hay un cambio de lenguaje con el que se trata estas noticias sobre el tema: las centrales ahora no tienen accidentes o incidentes, hacen paradas no programadas. ¡Ojo con los intereses de otros!
Paulo Xian Estévez Barcala
Apoyo a don Bernardo Adán
Envío este escrito para apoyar a don Bernardo Adán, el párroco de mi pueblo, pero ante todo un amigo.
Yo y toda mi familia no podemos sino decir cosas buenas de esa persona. Cualquier favor que uno le pidiese, él con gusto lo hacía, sin pedir nada a cambio, simplemente las gracias. La gente que lo conoce no puede decir sino cosas buenas de él. Es verdad que don Bernardo ha podido meter la pata, pero hay que saber por qué ha llegado a hacer eso. Es fácil hablar sin saber lo que realmente ha sucedido.
Espero y deseo que esto se esclarezca y que muy pronto todas las personas que han hablado mal de él se tengan que lavar la boca.
Ánimo don Bernardo.
Martín Rouco
Sin aparcamientos en el Conservatorio
Es increíble la cantidad de niños y niñas de ocho años que se han presentado a las pruebas para acceder al Conservatorio de Música de Santa Cruz de Tenerife.
El problema es que no hay dónde aparcar (sólo para el personal del centro) y cuando empiecen las clases tendremos que ir con la pequeña dos adultos; uno la acompañará, esperará, y otro irá a buscar dónde dejar el coche o regresar a su garaje y pasada una hora volver a recoger a las dos.
Lo extraño es que hay espacio y, aunque quedó reducido con las obras del tranvía, todavía se puede acondicionar toda la superficie exterior y hacer hasta tres niveles de aparcamientos; nadie parece que pensó en esta posibilidad que se pudo aprovechar cuando se hicieron las obras. A los que les ha venido bien es a los alumnos que ya pueden ir y venir en el tranvía porque tienen algunos años más. La parada está muy bien ubicada y, así, no necesariamente han de ir acompañados.
Espero que las autoridades responsables puedan solucionar cuanto antes este problema.
M.M.V.
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