COLPISA, Nueva York
Por segundo mes consecutivo Afganistán ha dejado más muertos en las filas de la coalición liderada por EEUU que Irak, ganando así atención en los medios estadounidenses. Confrontado con ese problema ayer durante una rueda de prensa destinada a tratar los temas de la próxima cumbre económica en Japón, el presidente George W. Bush no pudo por menos que admitir la realidad.
"Ha sido un mes difícil en Afganistán, pero también ha sido un mes difícil para los talibanes", se defendió el mandatario.
Esto no supone viraje alguno en los planes de EEUU, que según Bush seguirá revisando su estrategia y el nivel de tropas como lo hace "constantemente". Fuentes del New York Times habían anunciado que el Pentágono está considerando el envío de otros 7.000 soldados. Bush admitió que se enfrentan "con un enemigo duro", pero para explicarlo retomó su viejo y simplista argumento de que les atacan "porque no les gustan las ideas de EEUU". "EEUU está impulsando una ideología que es opuesta a la suya, así que claro que va a haber resistencia", explicó.
Los expertos admiten que la primavera y el verano siempre son las temporadas clave para el repunte talibán porque permiten un tráfico más fluido a través de las montañas en la frontera con Pakistán donde se refugian, pero advierten de que la comparación con otros años desde 2002 es incluso más preocupante, porque se están dando niveles más altos que nunca. El récord desde el grueso de la invasión que acabó con el gobierno talibán lo ostentaba junio de 2005, con un sólo muerto menos que el mes pasado, en que se dieron 28.
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