EFE, Pekín
Las calles de la capital mongola, Ulan Bator, permanecían ayer bajo la estrecha vigilancia de la Policía y el Ejército en el primer día de estado de emergencia decretado tras las violentas protestas por supuesto fraude electoral, en las que el martes murieron al menos cinco personas y más de 300 resultaron heridas.
"En estos momentos, la situación está en calma y se puede andar por las calles sin problemas", dijo a Efe por teléfono Guido Veboom, periodista holandés del portal independiente de noticias Mongolia Web News, en el que trabajan reporteros extranjeros y mongoles.
El Ejecutivo mongol mantendrá hoy una reunión de emergencia.
Las revueltas se desencadenaron el martes, cuando miles de manifestantes tomaron las calles de la capital para mostrar su enfado por el presunto fraude en las elecciones parlamentarias celebradas el pasado domingo.
Pese a que la Comisión Electoral General no ha anunciado aún los resultados oficiales, la prensa estatal aseguró que el gobernante Partido Revolucionario Popular de Mongolia (PRPM, ex comunista) obtuvo la mayoría absoluta en el Parlamento o Gran Hural, frente al opositor y liberal Partido Demócrata.
El líder de la oposición, Tsakhia Elbegdorj, denunció casos de compra de votos y sobornos de los observadores electorales, por lo que pidió que se escrutaran de nuevo los resultados, aunque no aportó pruebas concretas.
En respuesta, su rival y hasta ahora primer ministro, Sanj Bayar, lo acusó de incitar a la violencia y subrayó que las elecciones habían sido "libres y justas".
¿Fraude electoral?
"Creo que es bastante poco probable que haya existido un fraude electoral masivo", dijo el periodista de Mongolia Web News, para quien la reforma en la ley electoral estrenada en estos comicios podría, sin embargo, ocasionar irregularidades en algunos distritos.
Durante las protestas, los manifestantes prendieron fuego a las sedes del PRPM y del Ejecutivo, así como a la principal comisaría de Policía de la ciudad, según dijo el ministro de Interior y Justicia, Monkh Orgil.
Entre los heridos, 221 son civiles y 108 policías, y además 718 personas fueron detenidas, detalló.
La Embajada de Mongolia en Pekín declinó hacer comentarios, ni tampoco el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, país con fuertes intereses en la zona.
El presidente de Mongolia, Nambarin Enkhbayar, declaró cuatro días de estado de emergencia y el toque de queda desde las 22:00 hasta las 08:00 horas locales en la capital del país.
En el mismo decreto se autoriza el uso de la fuerza contra "cualquier tipo de manifestación y actividades de masas ilegales". También se prohíben las reuniones públicas, retransmisiones de medios independientes y la venta y distribución de bebidas alcohólicas.
El PRPM, reconvertido en socialdemócrata, fue el único partido durante los 70 años de régimen comunista en el país, convertido prácticamente en una república soviética más pese a su independencia de facto.
Sin salida al mar y enclaustrado entre Rusia y China, Mongolia tiene apenas tres millones de habitantes dispersos en una superficie tres veces mayor que España y dispone de importantes yacimientos de carbón, petróleo, cobre, hierro, estaño, molibdeno, níquel, zinc, tungsteno, oro, plata, fosfatos y fluorita.
La explotación de los recursos ha sido uno de los ejes de la campaña de ambas formaciones.
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