Coplas de mi tierra
Cuando el timple se despierta
y se arranca por folías,
no hay nada sobre la tierra
que me dé más alegría.
Yo me enamoré de un timple
y no sé por qué razón,
será por ser pequeñito
pero con gran corazón.
Son más dulces que el guarapo
tus besos y tus caricias,
y si son de amanecida
son las mayores delicias.
Cada día que amanece
sales con la bacinilla
a derramar los orines
debajo la buganvilla.
Anoche estuve contando
las estrellitas del cielo
y vi que faltaba una
porque tú estás en el suelo.
Con el bichero en la mano
a mariscar yo salí
y una morena me dijo
no hay bichero para mí.
Eres dueña de mi vida
de mi amor y mis deseos,
de todas mis ilusiones
de mi esperanza y anhelos.
En el balcón de tu casa
hay un canario escondido.
Cada vez que voy a verte
te avisa con el silbido.
Dicen que hay una pimienta
pequeña pero que pica,
que la puede superar
tu lengua cuando critica.
Enrique Díaz Martín
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