COLPISA, Berlín
La selección alemana, y esto lo sabe todo el planeta tierra que se interesa por el fútbol, no logró la meta de coronarse campeona en Viena, pero ayer el equipo que dirige Joachim Low fue recibido en Berlín como si hubiera sido el vencedor ante España. Cerca de cien mil fanáticos llegaron hasta la famosa milla del aficionado para aplaudir a los héroes vencidos, en una grandiosa fiesta multicolor que tuvo la magia de hacer olvidar la derrota.
La fiesta fue transmitida en directo por cinco estaciones de televisión y aunque no tuvo la dimensión que se vivió en julio de 2006, cuando 1,5 millones de fanáticos aplaudieron al equipo después de conquistar el tercer lugar en la Copa del Mundo, la atmósfera que reinaba en la puerta de Brandeburgo marcó un nuevo capítulo en la relación de amor entre los hinchas y su selección.
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