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Las cabras bajarán del monte para recibir el baño ritual en el Puerto

El solsticio de verano en el Norte de Tenerife, en la víspera de San Juan, se torna pletórico en hogueras, fogatas y chorros adornados con flores y frutos de la tierra, que en el Puerto de la Cruz adquiere una dimensión multitudinaria en Playa Jardín y con el baño ritual de las cabras en el muelle pesquero.
24/jun/08 01:11
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EL DÍA, Puerto de la Cruz

Cuando llega el solsticio de verano, las cabras, en contra de lo habitual, no se echan al monte, sino que descienden desde las cumbres y los barrancos a la orilla del mar. La playa del muelle pesquero del Puerto de la Cruz será escenario hoy del ritual del baño de las cabras, cuando aún se inhalan en el ambiente los resquicios de las hogueras y fogatas de San Juan Bautista. Una tradición que se mantiene intacta y que tuvo un punto de inflexión cuando el siempre recordado folclorista y etnógrafo tinerfeño Chucho Dorta "Benahuya" hacía de maestro de ceremonia con los cabreros y pastores del Norte de Tenerife, y no dudaba en adentrarse en el agua para cumplir el ritual.

El departamento de Cultura del Ayuntamiento del Puerto de la Cruz ha organizado los actos que se desarrollan desde ayer en el municipio, concretamente, en Playa Jardín, con su festival de variedades.

Todo está prácticamente listo para la llegada de los ocho rebaños de cabras al muelle pesquero, para recibir el baño purificador. En esta ocasión se dará cita una amplia representación de la ganadería caprina del Valle de La Orotava y del Norte de la Isla; allí estarán presentes los cabreros Moisés, Adrián, Pablo, Manolo y Michael, entre otros.

Una vez más se echó en falta la presencia del entrañable folclorista y escritor tinerfeño Jesús Dorta, conocido como Chucho Dorta "Benahuya", todo un referente de la pervivencia de viejas tradiciones y costumbres, un hombre que, si bien no fue comprendido en su justa medida, desde su irreparable pérdida, se le recuerda con cariño y con respeto a su legado e impronta etnográfica. Un personaje que caló en la conciencia isleña en cada uno de sus acontecimientos festivos (romerías), culturales, sociales y deportivos.

Aún perviven en el recuerdo sus primeros festivales folclóricos en las inmediaciones y en las hogueras del muelle pesquero, con el ritual del baño de las cabras con el solsticio de verano. Una aportación que no ha quedado en el olvido para quienes tuvieron la suerte de conocerle y tratarle personalmente.

En la víspera de San Juan se quema todo lo antiguo y negativo que se ha arrastrado a lo largo del año y se emprende una nueva etapa según muchos santeros y que se celebra entre la comunidad cristiana desde hace muchos años conmemorando el nacimiento de Juan Bautista, santo más festejado de Europa, cuyo padre Zacarías anunció el alumbramiento de su vástago encendiendo hogueras y saltando sobre ellas. En la actualidad son los niños de las localidades los que recogen maderas con semanas de antelación acumulándolas para quemarlas en la víspera de San Juan, el 23 de junio en barrancos, playas, fincas y diferentes explanadas, como se pudo apreciar a lo largo de la jornada de ayer. El día más largo del año se encendió al atardecer con miles de fogatas.

En el caso del Puerto de la Cruz es costumbre enramar los chorros y fuentes con frutos, flores y alimentos. Una tradición de ámbito rural que efectuaban los vecinos que vivían cercanos a alguna fuente o punto de agua.

Hachitos de Icod

La tradición de los hachitos regresa por estas fechas a los barrios icodenses de La Vega y El Amparo, Las Canales y desde Las Charnecas (La Centinela) a la playa de San Marcos, auténticos protagonistas estelares de la celebración de la noche de San Juan con sus bolas de fuego, los candiles, las hogueras y los baños en la mar, que conforman un espectáculo singular.

"Los hachos" son una especie de candelabros de 2 ó 3 metros de al-tura, elaborados con madera y re-matados en sus extremos con ca-charras envueltas en paños mojados en petróleo donde prenden las antorchas. En la parte alta del municipio, son decorados con ramas, flores y cintas, según la costumbre.

Al caer la tarde se encienden las hogueras y comienza el desfile desde La Vega hasta El Amparo, acompañados a ritmo y baile del tajaraste. Esta fiesta de origen pagano es un resto del culto al fuego en el solsticio de verano, aunque en la actualidad, su último trayecto se hace en procesión con la imagen de San Juan Bautista. También se elaboran hachitos que se sitúan en las lomas o promontorios simulando dibujos mientras otros se lanzan como bolas de fuego montaña abajo representando el descenso de la lava.

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