Economía y Laboral
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Matizaciones sobre el estado de flujos de efectivo

24/jun/08 11:50
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Fruto de la eliminación en la memoria normal del cuadro financiación, se incorpora el estado de flujos de efectivo (únicamente para las entidades que presenten la memoria de esta forma), como un nuevo estado financiero de las cuentas anuales, que las empresas deben depositar en el Registro Mercantil.

Sobre este aspecto, Diego David González Torres, adscrito al Cotime de Tenerife destaca "el hecho de que el cuadro de financiación reflejaba orígenes y aplicaciones de fondos, así como las variaciones del fondo de maniobra, que eran conceptos de difícil comprensión, y de utilidad limitada, mientras que el estado de flujos de efectivo (EFE), resulta más útil, pues muestra cuanto había en tesorería al inicio del ejercicio, y como ha variado a lo largo del periodo, dando lugar al saldo final, y se desglosa por categoría o tipo de actividad, es decir, es una «cuenta de la vieja», clasificada con mayor rigor".

Como se puede observar, más allá de la obligación legal, el estado de flujos de efectivo es una herramienta que puede servir de indicador de la gestión de la empresa, por ejemplo, los "flujos de efectivo de las actividades de explotación", es más certero respecto al "beneficio de explotación" - de la cuenta de pérdidas y ganancias -, al estar el primero despojado de cualquier elemento subjetivo u objeto de distracción, tales como ventas no suficientemente justificadas de las que en un ejercicio posterior hubiese que estimar una pérdida. "Por este motivo -analiza González Torres- se revela como un medio efectivo para estructurar retribuciones variables a directivos en función del cumplimiento de objetivos, y de la misma manera, se puede establecer la base sobre la cual aplicar los porcentajes de retribución variable a la fuerza de ventas".

El hecho de que el nuevo Plan contable considere que sólo es tesorería el efectivo disponible en el corto plazo, determina que la comprobación de los importes indisponibles en cuentas bancarias, u otras formas de inmovilizar el efectivo, siempre que sea a largo plazo, pase a formar parte de los procedimientos a realizar de cara al cierre contable-fiscal del ejercicio económico. Por tanto, estos activos no deben incluirse en el saldo de tesorería.

Según el técnico "el EFE se divide en: a) flujos de efectivo de las actividades de explotación, b) flujos de efectivo de las actividades de inversión, c) flujos de efectivo de las actividades de financiación, y d) efecto de las variaciones de los tipos de cambio. Las actividades de explotación son aquellas que son el negocio habitual de la empresa, las de inversión son las relativas a la adquisición y venta de elementos del activo no corriente, y las de financiación incluyen las relativas a operaciones con entidades de crédito, renta fija, renta variable, y dividendos, a destacar entre los "pasivos financieros", y los cobros y pagos relativos a instrumentos de patrimonio como son las acciones y las participaciones propias". Añade que "en cuanto a las variaciones de tipo de cambio, obligará al previo registro de las diferencias de cambio en contabilidad, como criterio del devengo, y si éstas son significativas en importe, también lo puede ser su efecto en flujos de efectivo".

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