Parque Marítimo: ¿intocables? Me río
Con gran preocupación he leído un artículo escrito por un abogado que lanza impunemente acusaciones sobre un montón de gente sin considerar el hecho de que porque alguna persona sea corruptible, no quiere decir que el común de los ciudadanos trabajadores también lo sean.
Las instalaciones del Parque Marítimo fueron ejecutadas por el Gobierno, pero la explotación de las áreas de servicio que allí funcionan ha sido otorgada en concesión para que alguien más las desarrolle. No son funciones de un Gobierno montar "chiringuitos". Aquí y en el fin del mundo funcionan así las cosas -por ser más prácticas y lógicas- y para que las alcaldías y ayuntamientos se encarguen de sus verdaderas funciones. El ayuntamiento no tiene "okupas", son concesiones y los alquileres que se pagan por funcionar negocios en esas instalaciones son bien costosos, así que difícilmente se puede hablar de "okupas".
¿El bar cafetería del Parque García Sanabria también está transgrediendo los derechos ciudadanos? ¿O el de la calle Numancia que "okupa" nuestra acera? ¿O el de la plaza del Príncipe? ¿O los de la plaza de la Candelaria y España? Simplemente son negocios que brindan al ciudadano servicios necesarios para su disfrute y recreación. Igual caso es el de los negocios que operan en el Parque Marítimo.
Poner en funcionamiento un local en esta ciudad requiere cumplir con un sinfín de requisitos para el otorgamiento de la licencia de apertura, que deberíamos aplaudir a quien tenga la valentía de lanzarse a una aventura semejante. Y por experiencia propia digo que en Urbanismo son muy exigentes con los recaudos y con el cumplimiento de las normativas vigentes. Valga, además, decir que jamás me han pedido nada a cambio ni son compañeros de gimnasio.
Aparte de la inversión monetaria que debe hacerse para poner en condiciones un local en cuestión, alguien se ha preguntado: ¿estos negocios son fuente de empleo? ¿Son un servicio ciudadano? ¿Nos facilitan y alegran la vida? ¿Dónde nos vamos a entretener, si no?
Las instalaciones del Parque Marítimo son, por lógica, el lugar perfecto para el ocio de la ciudad. Este tiene un enorme parking gratuito, está alejado de viviendas residenciales y tiene varias alternativas de ocio en un mismo lugar. ¿Por qué hacerle la vida imposible a quienes sólo pretenden hacérnosla un poco más agradable?
Y para no extender más estas líneas les invito a indagar sobre quiénes han invertido su tiempo, esfuerzo y dinero en hacer funcionar locales en esas áreas. ¿Realmente han obtenido algún beneficio? ¿Por qué han cerrado tantos locales? ¿No será que la rentabilidad de los mismos es inexistente?
María Carolina Ramírez
¡Precaución, por favor!
Soy una maestra del Valle de La Orotava que fue, junto con otros cuatro compañeros, de viaje a La Gomera con 34 alumnos de Primaria el jueves día 19. El viaje comenzó a las 6 de la mañana, cuando partimos en guagua (Paluper) y un transporte adaptado (colaboración de la Cruz Roja) hacia el muelle de Los Cristianos para coger el barco. Todo transcurrió con normalidad. Llegamos a La Gomera e hicimos la excursión prevista por la isla colombina. Todo fenomenal, nos reímos mucho, disfrutamos del paisaje y de la compañía. A las seis y media cogimos el barco de regreso a Tenerife, cansados, pero llenos de buenos recuerdos. Habíamos pasado un día estupendo. De regreso a casa y en la autopista, a la altura de Arico más o menos, tuvimos un encuentro con dos perros de caza. ¡Menudo susto! Gracias a la pericia y experiencia de nuestro conductor, atropellamos a uno de los perros y la guagua sólo hizo un leve balanceo evitando cualquier lesión de los ocupantes del vehículo.
De inmediato, nos paramos en el arcén. El conductor llamó al 112 para avisar de la presencia del animal en medio de la calzada y procedieran a su retirada. Pero esta actuación inmediata no pudo evitar que a los dos minutos se produjera otro accidente por parte de un conductor que no pudo controlar su coche al encontrarse con el perro muerto. ¡Otro susto! Afortunadamente, no hubo sino daños materiales. Llantos en la guagua, vómitos, ataques de miedo... Sin dudar he sentido la necesidad de sacudir conciencias. Sé que a diario ocurren cosas parecidas desgraciadamente peores pero ahí no está la cuestión, sino en la prevención de este tipo de sucesos. ¿Qué hacían esos perros, con collar, cruzando libremente la autopista? ¿Qué hubiera pasado si el chófer no hubiese controlado la guagua? ¿Estaríamos en las noticias a nivel nacional? Sé que suena catastrófico, pero es real.
Agradezco la profesionalidad de nuestro conductor, gracias a él podemos no llorar hoy. Y ruego a quien se sienta responsable que tome las medidas oportunas para que esto no vuelva a suceder.
Ani Hernández
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD