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España Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna; Iniesta (Cazorla, m. 60), Xavi Hernández (Cesc, m.60), Silva; Villa y Torres (Güiza, m.85).
ItaliaBuffon; Zambrotta, Panucci, Chiellini, Grosso; Ambrossini, De Rossi, Perrotta (Camoranesi, m. 57), Aquilani (Del Piero, m. 107); Luca Toni y Cassano (Di Natale, m. 75).
ÁrbitroHerbert Fandel (GER). Amarilla a Iniesta, Ambrosini, Villa y Cazorla.
Penaltys1-0: Villa, gol.
1-1: Grosso, gol.
2-1: Cazorla, gol.
2-1: Tira De Rossi y para Iker.
3-1: Senna, gol.
3-2: Camoranesi, gol.
3-2: Guiza, para Buffon.
3-2: Tira Di Natale y para Casillas.
4-2: Cesc, gol.
IncidenciasÚltimo partido de los cuartos de final de la Eurocopa, disputado en el estadio Ernst Happel de Viena. Casi lleno (51.178 espectadores), con mayor presencia de italianos en la grada. Asistieron al partido los reyes de España, Juan Carlos y Sofía.
EFE, Viena (Austria)
España dio un vuelco a la historia, que le había dado la espalda desde hace décadas, al lograr, con sangre, sudor y lágrimas, el pase a las semifinales de la Eurocopa, por primera vez desde que lo hiciera en 1984 en Francia. Y lo hizo en la suerte de los penaltys, la misma que les volvió la cara en Corea 2002, Inglaterra'96 y México'86. Casillas, que paró dos de los lanzamientos desde los 11 metros, fue uno de los héroes. El otro, Cesc Fábregas, que anotó el disparo decisivo y dio a La "Roja" el billete a la penúltima ronda.
Comenzó España con demasiado respeto al rival, a su condición de campeón del mundo. Salieron los jugadores de Luis Aragonés con excesiva timidez, aunque, como era de prever, tenían la posesión del balón. El problema es que era una propiedad infructuosa, insulsa, como los gusta a la "azzurra". Los hombres de Donadoni no querían la bola. Lo tenían claro. Italia estaba cómoda. A los transalpinos no les interesa jugar bien. Son "resultadistas" al máximo. Esperan y desgastan al contrario con paciencia. Y lo estaban logrando. España no se soltaba, estaba agarrotada, con el toque estéril e improductivo. Realizó Silva, no obstante, el primer tiro a puerta de los españoles, pero Buffon respondió.
Poco después, Ambrosini pudo haber cometido penalty sobre Villa, pero el germano Fandel no lo señaló y encendió a la grada rojigualda. Fueron los dos primeros avisos de la "Roja", que andaba todavía dormida e impresionada por el currículo del rival.
Tardó España en despertar, pero lo fue consiguiendo a cuentagotas en el último tercio del período. Fue cuando se produjeron los disparos de Villa y de Silva, que atajó el cancerbero de la Juventus.
España se fue al descanso con síntomas de mejoría e Italia como deseaba, con empate cero. Y se confirmaron los síntomas en la segunda parte, en la que España llegó más, con más soltura. Contribuyeron a ello los cambios de Aragonés, que dio entrada a Cazorla y Cesc por Iniesta y Xavi. Buscaba Luis romper el partido con la frescura del jugador del Villarreal, a la vez que concedió el mando de la "Roja" a Cesc.
Pudo España marcar por mediación, de nuevo, de Silva, uno de los mejores junto a Senna, y luego en una acción de Torres, que no acertó a darle el esférico a Villa, que estaba solo. Pero, cosas del fútbol y de los italianos, la ocasión más clara fue para la "azzurra". Luca Toni se revolvió dentro el área y se la puso a Camoranesi. Cuando ya se cantaba el gol, apareció Casillas con un paradón.
El partido se acercaba al final como había comenzado. Con una tensión absoluta. Fue la emoción la que encubrió la falta de calidad.
Y apareció Senna para enseñar su disparo. Lo hizo dos veces y asustó a Buffon, quien vio cómo se le escapaba la bola en el segundo para pegar en el palo.
El partido era de España. Italia, que había quitado a Cassano, su mejor hombre, sólo defendía en busca de un milagro que pudo llegar por medio de Toni si Grosso no le quita un balón cuando se disponía a ejecutar a Casillas.
Se afrontó la prórroga con el mismo estado de nervios y el mismo decorado sobre el césped, en el que ya estaba Güiza en lugar de Torres. La escasez de fuerzas hizo, sin embargo, que hubiese ocasiones en las dos porterías. Las piernas estaban más pesadas y se abrieron más huecos. El gol podía llegar, pero no lo hizo.
En los lanzamientos Cesc hizo feliz a España.
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