El Trocadero de Los Llanos de Aridane constituía hasta hace bien poco un centro de paso indiscutible de la ciudad. Allí acontecieron numerosas historias y cada vez queda menos memoria que rescate los recuerdos de aquella época. La calle ha cambiado y los negocios que allí se concentraban ya no existen, eso aún permanece el nombre en un hotel de la zona que ha rescatado esta denominación y se hace llamar hotel Trocadero Plaza.
Francisco Rodríguez tiene 81 años y trabajó como carnicero desde la infancia. "Yo heredé el oficio y negocio de mi padre, que también estuvo toda su vida en esto, aquí en El Trocadero. Luego, cuando se inauguró el Mercado Municipal, nos trasladamos allí, hace más de 40 años", cuenta. Su hija, Margarita, ha continuado con el oficio recogiendo el testigo de su padre y retomando el buen hacer de su familia en el sector.
Francisco Rodríguez nace el 11 de mayo de 1927 en Los Llanos de Aridane. Su padre, Antonio, era carnicero. Su madre, Margarita, procedía de El Castillo de Garafía. Francisco tenía cinco hermanos y pasó los primeros años de su vida correteando por El Trocadero, que recuerda como "una calle estrechita toda repleta de piedras y plátano en un lado y plátano en el otro, entre la tienda de tío Jesús, la carnicería y la herrería", aclara.
En la herrería
No recuerda a qué edad comenzó a trabajar, pero "era muy chico, no sé, nueve años. Mi padre me subía en un cajón para llegar al mostrador de la carnicería. Luego, cuando llegó la guerra, la de España no, la otra, estaba yo con una seta en el pescuezo y dando con el marrón en la herrería de don Leoncio Montesdeoca", cuenta. "Al principio me gustaba más dar con el marrón que trabajar en la carnicería. Pagaban un tostón, que era una peseta y un real".
Tomás "el Sordo"
En los primeros años de su adolescencia deja la herrería y comienza a trabajar en la carnicería de su padre, a visitar el matadero y a aprender el oficio ya con cierta visión profesional. Allí trabajaban también Pancho, su sempiterno empleado, y su tío Victoriano. Recuerda que era un trabajo duro. "No hay vereda que yo no conozca de Garafía. Nos levantábamos a las cinco de la mañana mi tío Victoriano y yo. La guagua de Tomás el Sordo nos dejaba en el Time y después íbamos a pata hasta Garafía y Puntagorda, como quien va a la esquina de El Trocadero, buscando ganado para la carnicería. Tomábamos café en La Falange, que era un bar que tenía Panchito, y después teníamos que traer el ganado por todos esos barrancos hasta Los Llanos. Trabajé como un animal, bueno, como se trabajaba antes", recuerda Francisco, mientras da un paso hacia "EL DÍA de ayer" en su memoria en torno a aquellos días que lo formaron en su oficio.
Y acudiendo al recuerdo y a la memoria viva los emplazamos al próximo lunes, donde en una nueva entrega en este periplo pueblo a pueblo por la Isla de La Palma, Francisco Rodríguez nos acercará nuevamente a "EL DÍA de ayer" de el viejo Trocadero y el Mercado de Los Llanos de Aridane. Les esperamos.
domingo.jorge@canaryinfoweb.com. DOCUMENTACIÓN: RICARDO PAIS Y NATALIA PAIS. FUENTE: ANSINA.
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