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MARÍA DEL PINO FUENTES DE ARMAS *

Soldados en tiempos de paz

23/jun/08 24:52
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Creo que se debe a Ortega la frase "el oficio del soldado es la paz", la cual resume el actual papel de nuestros ejércitos, los cuales han sufrido una revolución intensa en los últimos tiempos, sobre todo al desaparecer la recluta obligatoria, en la que importaban, más la complexión física que la vocación de servicio. Hoy los ejércitos españoles se han convertido en unas fuerzas armadas modernas, más operativas, y que están desempeñando un brillante papel en el exterior. Su estructura ha variado y del fin de la defensa operativa del territorio, que recogían las Reales Ordenanzas de 1978, se ha pasado a un papel de asistencia en los conflictos internacionales. Como española alabo su participación en las operaciones de mantenimiento de paz, en la prevención de conflictos, en las labores de ayuda humanitaria. No hay que olvidar que una guerra siempre es una catástrofe y que el oficio del soldado les obliga a dejarse la piel cada día en el intento. Su trabajo, como todos, conlleva un riesgo, pero el soldado de vocación está convencido de su destino, es consciente de su misión, sabe que ninguna muerte será en balde y está dispuesto a darlo todo por la solidaridad y la unión de los pueblos. Las Fuerzas Armadas Españolas, muy útiles en política exterior, han conseguido con los más de ochenta y cuatro mil soldados, que han participado en misiones de pacificación, ser líderes por su preparación, por la calidez de su trato, por respetar y no vulnerar el derecho internacional. Su buen hacer ha permitido poner paz en pueblos donde solo había miseria, crear el ambiente propicio, por ejemplo en torno a una mesa frugal, para pactos importantes entre gentes de diferentes culturas y credos. Han construido pistas en aeropuertos, levantado puentes, trazado carreteras, reconstruido escuelas y pozos de agua, levantado hospitales, etc., todo ello merced a los donativos provenientes de nuestro país. Nuestros soldados siembran amor al abrigo de la enseña nacional, la que nos identifica, algo que también forma parte de su oficio, pues cuando un soldado da una chocolatina a un niño, le hace una cura o simplemente le propicia una caricia, su ternura y su generosidad es la nuestra. El está representando a todos los españoles, está abriendo fronteras al entendimiento, abonando el terreno para futuras misiones. Estos contingentes tienen sus estructuras internas preparadas para autoprotegerse, proteger a los demás y repartir recursos. Por tanto, el esfuerzo de España en los grandes conflictos mundiales es considerable, y esto es bueno que se sepa. Que manifestemos sin reparo nuestro orgullo patrio por el trabajo bien hecho. Su papel es algo más que el de meros observadores, deben estar preparados y organizados para afrontar riesgos, amenazas. Por ello deben mejorar su formación física, moral, pero sobre todo táctica, sin perder el tradicional espíritu de los ejércitos españoles, aunque por fortuna estemos lejos de la idea de un conflicto armado en nuestras fronteras. El soldado sabe que debe instruirse para el combate, en la obediencia a sus superiores, en el respeto a las reglas éticas, pero sobre todo debe tener inquietud por adquirir el hábito del estudio y aumentar su bagaje intelectual. Ya pasó el tiempo de la enseñanza pura y dura para el combate, cuando todo era morir por España con un fusil en las manos, ahora ser soldado es una profesión de riesgo que exige mantener la mente abierta, entender la historia militar y la evolución social, fomentar el espíritu de la crítica y ser conscientes del tiempo de paz en el que vivimos, una convivencia pacífica que puede ser la antesala de un conflicto armado. Este puede llegar de la mano del terrorismo, de un problema de fronteras, de un credo religioso, ¿quién lo sabe?, pero en ese momento el soldado, el profesional, debe estar preparado física, psicológica y estratégicamente. El profesional del ejército debe estar convencido de que su esfuerzo vale la pena, pero los españoles, lejos de posicionamientos ideológicos, debemos estar muy orgullosos del papel que estos representan, y ser conscientes de que la defensa del país es un tema que nos concierne a todos. En las Fuerzas Armadas españolas, sin ir más lejos, hay un general de División del Ejército de Tierra, Ignacio Martín Villalaín, que es el nuevo Comandante de la EUFOR (Mando de las Fuerzas de la Unión Europea en Bosnia Herzegovina), y un teniente general del Ejército de Tierra, Eduardo Zamarrita Jiménez, que es el comandante en jefe de EUCE (Nápoles), dos ejemplos de los muchos militares que consideran que es un deber servir a la nación y un derecho el hacerlo. * Titulada Superior Universitaria en Relaciones Institucionales y Protocolo

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