ASEGURA MARÍA DEL MAR JULIOS que la puesta en marcha de la oficina de las Regiones Ultraperiféricas en Canarias será vital para las Islas. Eso sí, siempre que su sede esté en Las Palmas y no en La Laguna, como han solicitado Gabriel Mato y Antonio Alarcó.
Consideramos, y lo hemos manifestado en reiteradas ocasiones, que la ultraperificidad de Canarias es un subterfugio más del Gobierno español, en este caso con la ayuda de la UE, para mantener el estatus colonial del Archipiélago. No somos ultraperiféricos sino canarios; ni más, ni menos. Los habitantes de Cabo Verde son caboverdianos, y los de Malta, malteses. Ninguno es ultraperiférico. Sobra esa oficina, esté donde esté; ya sea en Las Palmas o en La Laguna. Lo que Canarias necesita no es ultraperiferias sino soberanía. Ya bastante tenemos con que nos gobiernen a 2.000 kilómetros de aquí, para encima depender también de Bruselas en esos asuntos que se denominan, eufemísticamente, subvenciones, cuando en realidad no son sino limosnas. No queremos prebendas; queremos la capacidad de gobernarnos por nosotros mismos. Cuando tengamos los dirigentes que necesitamos, saldremos adelante por nuestros medios. Mantendremos relaciones políticas y comerciales con la Península y con el resto de Europa, como ya lo hicimos en el pasado
No obstante, la solicitud de María del Mar Julios tiene el valor de mostrar, una vez más, la insaciable rapiña canariona. Todo para ellos, nada para los tinerfeños. ¿Y estos son los que predican el equilibrio interinsular? ¿Les asiste algún derecho moral para acusarnos de romper la región? En realidad, no podemos romper nada porque Canarias no es una región. Regiones son las comunidades autónomas peninsulares, que en su conjunto forman un todo unido entre sí y también al continente.
Por lo demás, este nuevo gesto de la incesante rapiña amarilla nos sume en la tristeza por el hecho, a todas luces innegable, de que uno de los obstáculos para alcanzar la condición de pueblo libre se encuentre entre nosotros. Canaria, además de desangelada, es una isla insolidaria. María del Mar Julios, presidenta de CC en Las Palmas, no está sola en este nuevo capítulo de acaparamiento. La acompañan en el intento de que la mencionada oficina esté allí otros célebres personajes, como Román Rodríguez -uno de los más fehacientes enemigos de Tenerife-, así como el presidente del Cabildo amarillo y alguno más que no merece la pena citar.
También sirve el lío montado en torno a la sede de la innecesaria oficina para evidenciar que, en el Archipiélago, tanto el PSOE como el PP están dirigidos desde Las Palmas. De nada vale la petición de Matos y Alarcó. Por lo que respecta al PP, la decisión final la tomará Soria; otro conspicuo canarión.
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