SU FUNCIÓN es pública, pero forman parte de la economía privada, con sus respectivos intereses lícitos, regulados de forma conveniente. Ambos ámbitos de actividad, los que rodean la comercialización y los precios finales, están sujetos a normativas muy exigentes y aunque sus problemáticas sean distintas, porque la economía siempre tiene veinte mil rabos, pertenecen a unos tipos de establecimientos fijos y necesarios para el funcionamiento diario de esta sociedad moderna. Unas cuestiones impertinentes:
¿Deberían abrir todos los días, a todas las horas? Pues sí, lo siento. Conste que ya sé que no se puede, a menos de que se vendiera más caro el producto final, como en los "24 horas" y, sinceramente, lo que faltaba. Pero por abrir, que abra todo aquello de lo que yo pueda necesitar, alguna vez y a alguna hora, y que por supuesto, mi horario de trabajo siga siendo el que es, y que no lo es, de nueve de la mañana a tres de la tarde, con media horita pa'l café, días libres, pa'asuntos propios y bolsa de vacaciones.
Desarrollo la cuestión partiendo, pues, de un punto de vista egoísta, insolidario y encima, envidioso.
Pero, ¡qué malo es quedarse tirado por tener un olvido y llegar a la gasolinera un poquito más tarde de la hora de cierre, con las cadenas y los bidones puestos! A lo mejor te fuiste al quinto pino, dejando pa'más tarde, por prisas, abastecer tu depósito y cuando te diste cuenta, "cabecita cabecita", ya no puedes regresar. La otra más cercana está en Taganana.
¡Qué malo es necesitar un medicamento importante, que creías figuraba en tu armarito y no tenerlo en el momento preciso pa'la posología adecuada o ni posología ni nada, pa'algo urgente! No todo el mundo tiene acceso inmediato a internet y no todo el mundo, caminando, soluciona la papeleta. A lo peor, debe estar aparcando en esquinas de semáforos pa'ver los letreritos de las de guardia y menos mal.
Ah y sobre las gasolineras: ¿Qué pasa con el dispensador del aire pa'las ruedas y el chingo pa'l agua? Con mucha más frecuencia de la achacable a un acto de vandalismo puntual, el aparato está estropeado o escoñado, sobre todo el manómetro y no marca o no sopla. Es una pena que, por la insolidaridad y desprecio a los demás de unos pocos desalmados que rompen las cosas, muchos nos veamos obligados a recorrer un par de surtidores pa'poder testar y cubrir el aire de "los gomáticos". Quedando claro de quién es la culpa, el establecimiento tiene la obligación de mantener su operatividad y no siempre es así. Hay casos que podría mencionar como ejemplos perpetuos de no funcionalidad, y mejor que te vayas a otra, ya de partida. No nombro, porque sería injusto mencionar, una o dos en particular y pa'unificar, deberían siempre revisar y reparar. Un teléfono público también sería necesario y de obligatoria presencia en el total de gasolineras. Si se estropea su móvil o sucede cualquier imprevisto, me consta que si cierra el bar ya se fastidió la cosa, y como el pobre empleado no le deje hacer una llamada desde su celular, va arreglado. Otro tema es que los horarios de apertura y cierre no siempre están actualizados (carteleras o pivotes, fijos, a veces incorrectos). No se cuidan las informaciones. Con todo y con eso, los empleados siempre son muy amables y sacrificados. Es verdad, mira que tienen que introducir tarjetas y tubos, porque venden desde el pan y este periódico hasta un anillo de Tous. Lo del baño es algo ya muy simpático, es decir que si se te estás yendo de vareta o haciendo pipí, te entregarán un mamotreto enorme pa'que cuando te vayas no te lleves las llaves. ¿Cómo anda el mundo?, enhh.
Debido a lo cual, también en las pocas farmacias abiertas en la noche ya no te atienden en "persona física", es más, si vas con el coche buscando la referencia de esa que está abierta, te pierdes; no parece estarlo de ninguna manera y cuando todo aparenta oscuro, resulta que han dejado una especie de relicario budista, de esos que dan vueltas y en el que tocas un botón con un timbre y sale una voz de ultratumba diciendo: "¡Dígame señora!". Debe de haber muchos robos por esa lacra de la droga, pero señalicen y dejen claro que es su turno guardia y están en servicio. Tampoco vamos a decir que son muy rigurosas las comunicaciones anunciadas en las panoplias o escudos sobre los establecimientos de guardia. Me refiero a las banditas sobre esas canaletas que son muy chiquititas y del siglo la reconquista y en el que más de una vez he sufrido equivocaciones de errónea información. Más grandes y cuidadas.
Cada profesión tiene su buen hacer y los detalles, a veces, son fundamentales.
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