EN LOS ÚLTIMOS tiempos de pesimismo y depresión generalizada, en temas ambientales aún más, es el momento de destacar lo positivo, lo esperanzador y lo ilusionante. De manera que reconozcamos y valoremos, en su justa medida, el esfuerzo y el trabajo de personas, organizaciones y colectivos que continúan desarrollando una intensa labor a favor del medio ambiente, tanto en la escala local como en la nacional o la internacional. Este es el caso que nos atañe hoy, y no se trata de otra cosa que destacar el papel que desempeña una empresa canaria turística: el Loro Parque, a través de su Fundación, con la que financia un gran número de proyectos de protección, conservación y divulgación de diversas especies de fauna en peligro de extinción. Sin olvidar, por supuesto, su activa labor de promoción de la educación ambiental de los miles de escolares tinerfeños y canarios, a través de las visitas guiadas que pasan cada año por sus modélicas instalaciones.
Es muy importante destacar que es una empresa privada la que desarrolla este tipo de actividades y que, aunque no tienen una rentabilidad económica directa y cuantificable en su cuenta de resultados, sí que tienen una repercusión social positiva en la imagen y en prestigio que esta empresa alcanza en la sociedad insular. También tenemos el lado contrario, empresas importantes que sólo se preocupan de duplicar beneficios económicos año tras año y escatiman todo lo que pueden en lo que se ha dado en llamar "responsabilidad social corporativa", que no es otra cosa que la contribución activa y voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las propias empresas.
No podemos esperar que la Administración cubra con su sombra la inmensa cantidad de parcelas que tienen la necesidad de ser atendidas en un mundo globalizado y expuesto a multitud de agresiones y amenazas, en especial, en temas ambientales. Por ello, resulta imprescindible que las empresas, en especial las más grandes, desarrollen políticas y acciones acordes a la ética de los negocios, no sólo por la presión de los clientes o las organizaciones sino como parte de una estrategia de mejorar su posicionamiento en el mercado a medio y largo plazo. Ya no basta con el mero cumplimiento de las leyes y las normas, hay que ir más allá, es decir, revertir una parte de los beneficios en la propia sociedad que los ha generado. Lo contrario debe ser denunciado, castigado y perseguido, comenzando por el propio consumidor, informado, concienciado, activo y coherente.
La Fundación Loro Parque ha financiado a través de las donaciones de empresas y particulares, desde el Puerto de la Cruz, más de 50 proyectos para proteger más de 120 especies de fauna silvestre y sus ecosistemas en 16 países diferentes, con un coste global que ronda los 4,2 millones de euros. Es fácil deducir que la mayoría de estos proyectos, realizados en lugares como Brasil, Bolivia, Filipinas, Camerún, Zambia, etc., a duras penas consiguen recursos públicos, y sólo a través de ONG y fundaciones logran ser llevados a cabo. Para eso sirven y están pensadas estas organizaciones: para llegar donde no pueden o no les interesa a los gobiernos, los de aquí y los de allá. Y, por supuesto, como todas las organizaciones humanas no son perfectas, cometen errores y se equivocan, pero de ninguna manera estos fallos pueden comprometer o descalificar el importantísimo papel que estas organizaciones vienen realizando, especialmente en el Tercer Mundo.
En ese sentido, y para terminar, quiero destacar la figura de su entrañable directora, Inge Feier, tinerfeña de adopción, trabajadora incansable, viajera impenitente y una ecologista convencida, que ha contribuido -entre otros- a que esta fundación se convierta en un motivo de orgullo para todos los canarios, y que lucha con denuedo cada día por conseguir financiación adicional para poder abordar más y mejores proyectos. Algo nada fácil en los tiempos que corren. En todo caso, tanto a ella como a los miembros de la Fundación y a los donantes, les felicito por la labor que están realizando y ojalá su ejemplo cunda en el resto del colectivo empresarial. Lo necesitamos.
* Codirector del Aula de Turismo Cultural de la ULL
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