COLPISA, Madrid
Mujer joven, de marcada personalidad y abogada del Estado son las condiciones que reúnen y comparten la que será nueva secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, y la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, los dos pilares del proceso de renovación y modernización que Mariano Rajoy quiere aplicar a su partido a partir del XVI congreso. Ambas inauguran la presencia femenina en sus cargos. La "número dos" de la organización tiene, además, trayectoria política propia que añade a su experiencia de gestión en la administración del Estado y el Ejecutivo autonómico de Madrid. Su nombramiento es la recompensa de Rajoy a los "barones" autonómicos que, como ella, han sido su soporte imprescindible para llegar como candidato ganador al cónclave y, por añadidura, supone un gesto de reconciliación con todos los sectores del partido.
Esteban González-Pons como vicesecretario de Comunicación y portavoz completa el elenco de caras nuevas con recorrido político propio, mientras que Javier Arenas y Ana Mato -en las vicesecretarías de Relaciones Sectoriales y Organización y Electoral- serán el vínculo entre el antiguo y el nuevo PP. El reparto de poder que refleja la foto de la nueva dirección atestigua que Rajoy quiere un partido renovado y puesto al día, pero rechaza la ruptura con el pasado y aventuras arriesgadas.
Un bálsamo
Finalmente, Rajoy cumplió su promesa y desveló el equipo la víspera de la asamblea de Valencia. Un comunicado oficial del PP dio a conocer ayer los nombres de la nueva cúpula popular, que parece hecha a la medida de Arenas ya que todos sus integrantes han estado vinculados en algún momento a Arenas. Cospedal fue alto cargo con el dirigente andaluz en los ministerios de Trabajo y Administraciones Públicas; Mato era su "mano derecha" en el partido cuando él estaba en la Secretaría General y González Pons ocupaba la secretaría de Política Autonómica y Municipal en el mismo equipo.
La secretaria general es amiga de Esperanza Aguirre y fue consejera de Transportes de su gobierno autonómico hasta que fue designada candidata autonómica en Castilla-La Mancha, con el apoyo decidido de su predecesor, Ángel Acebes, para quien trabajó en Interior.
Cospedal será un bálsamo para las heridas abiertas en el PP por los conflictos de los últimos meses. Su perfil contenta a los más centristas por lo que supone de puesta al día de la imagen del partido y, gracias a su trayectoria, servirá para recuperar los puentes rotos con los más radicales que protagonizaron la política de oposición en la pasada legislatura.
Nadie podrá ver en la "número dos" del partido la sombra de la sucesión de Rajoy porque De Cospedal no está en el Congreso, sino en el Senado. Desde su nuevo cargo, la presidenta del partido en Castilla-La Mancha podrá impulsar su liderazgo político en el feudo socialista, donde ya ha dado muestras de su pericia al lograr pacificar la organización y poner en ja-que al gobierno del PSOE. Dos habilidades que le harán mucha falta en su nuevo destino.
Renovación
Con estos nombramientos, Rajoy ha matizado el deseo de renovación que llevó a las últimas consecuencias en el grupo del Congreso. A los altos cargos más jóvenes -Cospedal y González Pons- les acompaña una trayectoria y experiencia de reconocido prestigio, tanto en el partido como en labores de gestión pues ambos han sido consejeros, parlamentarios nacionales y autonómicos, así como dirigentes orgánicos.
Al mismo tiempo, los vicesecretarios más veteranos -Arenas y Mato- fueron destacados dirigentes del "aznarismo", pero siempre se identificaron con posiciones centristas. Mato, en el Parlamento Europeo, y Arenas, centrado en la política andaluza, se salvaron de los efectos devastadores de la legislatura de la crispación y regresan con su imagen pública intacta.
Después de los disgustos que se ha llevado en los últimos meses, prefiere apostar por quienes le han demostrado una lealtad inquebrantable. Mato demostró su fidelidad cuando se quedó con Rajoy al frente del PP en el complicado momento de transición, tras la derrota de 2004. Rajoy quiere tener muy cerca a Arenas, un superviviente del "aznarismo" como él.
González-Pons representa la modernidad que quiere proyectar el PP en esta etapa y a él le está encomendada la labor de mejora de la imagen del partido. El diputado por Valencia ya se ha integrado a la perfección en el equipo del líder.
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