JORNADA, S/C de Tenerife
"Un partido para la historia". Así tituló Jornada Deportiva la crónica del encuentro de la última fecha de la Liga 1992/1993 de Primera División que enfrentó al CD Tenerife y al Real Madrid, en el Heliodoro Rodríguez López. Aquella tarde había mucho en juego para los dos clubes. Los locales, entrenados por Jorge Valdano y Ángel Cappa, dependían de sí mismos para cerrar el curso en el quinto puesto de la tabla, el mejor de la historia de la entidad hasta ese momento, y, en consecuencia, acceder por primera vez a una competición europea, en concreto, a la Copa de la UEFA. Entretanto, para el adversario, con Benito Floro al frente, el triunfo equivalía a alzarse con el título de Liga, premio que finalmente fue a parar a las vitrinas del FC Barcelona, que, por segundo año consecutivo, aprovechó el "favor" de la escuadra chicharrera para terminar la campaña en el primer peldaño de la clasificación.
Un evento de tanta trascendencia garantizó el lleno en el recinto deportivo santacrucero, que acogió a unos 22.000 espectadores, entre los que se encontraron casi cincuenta integrantes de peñas madridistas que viajaron exclusivamente para esta cita. Además, fue ofrecido por televisión para medio mundo.
Casi un año después de que se repitiera el mismo enfrentamiento en la última jornada de la Liga, con triunfo tinerfeño (3-2) y título de Liga para el Barcelona, todo estaba listo para que diera comienzo el duelo estelar de la temporada. Expectación, nervios y noventa minutos por delante para repartir éxitos y fracasos. El primer párrafo de la información del partido, refleja la superioridad de los blanquiazules, que ni mucho menos partieron como favoritos ante el Real Madrid de la Quinta del Buitre. "Un impresionante desgaste de facultades físicas, de corazón y raza, añadido a otra envidiable situación en el terreno de juego para desarrollar el tipo de partido que convenía, colocaron al Tenerife en Europa", contó Jornada. De hecho, antes del descanso el equipo de Valdano ya vencía por 2-0, gracias a los tantos de Dertycia y Chano, resultado que no cambió. Y eso que el Tenerife no pudo contar con dos de sus futbolistas más relevantes, Fernando Redondo y "Chemo" del Solar, concentrados con sus selecciones nacionales con motivo de la Copa América.
Después llegó la fiesta y el entusiasmo por el nuevo desafío que se le presentaba al club, aventura que incluyó capítulos memorables en Europa con las eliminatorias ante el Auxerre, Olimpiakos y Juventus.
Sin duda, uno de los protagonistas del 20 de junio de 1993 fue Valdano, quien, por su pasado y "merengue", tuvo que soportar la condición de ser el verdugo del Madrid por segunda ocasión, aunque él prefirió adjudicarse el honor de erigirse en el "mecenas del Tenerife", que es como se sentía.
Aquel domingo también se hizo realidad otro sueño de José Javier Pérez, presidente del club entre 1986 y 2002, llevar al Tenerife a Europa. Como premio al plantel, Pérez dio el visto bueno a la concesión de una prima de 100 millones de pesetas (600.000 euros) a repartir entre los jugadores, y otra de 20 millones de pesetas (120.000 euros) para el cuerpo técnico.
Y mientras miles de simpatizantes del Tenerife celebraban la hazaña deportiva en diferentes puntos de la Isla, como la capitalina plaza de la Paz, los jugadores compartían sus sensaciones en la sala de prensa del estadio. Frases como "la afición tiene su parte de culpa", "quería abrir el camino del gol", "somos europeos", "quedamos quintos por méritos propios, pero no me lo creo" o "José Luis Núñez (ex presidente del Barcelona) tendría que ponernos una pensión vitalicia", fueron pronunciadas por Ezequiel, Dertycia, Berges, Chano y Julio Llorente.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD