Desde mediados de los años cincuenta, la naviera británica Cunard Line, de Liverpool, estaba considerando la construcción de dos trasatlánticos que sustituyeran a la pareja formada por el "Queen Elizabeth" y el "Queen Mary", por entonces los barcos mayores del mundo. Estos dos buques mantenían un servicio regular de pasajeros entre Gran Bretaña, Francia y los Estados Unidos y su rentabilidad empezaba a estar amenazada por el transporte de pasajeros por vía aérea, sobre todo por compañías norteamericanas que ya utilizaban aviones más veloces tipo jet y que, por tanto, acortaban todavía más la duración de los viajes trasatlánticos.
Así nació el denominado proyecto Q3, que preveía la sustitución de los dos "Queens" por dos buques de 75.000 toneladas de registro, 2.200 pasajeros y 30 nudos de velocidad de crucero, cuya silueta recordaba vagamente al "Caronia" de 1948, también de la Cunard Line: una gran superestructura que se extendía a lo largo del buque, coronada por un mástil aerodinámico y una solitaria chimenea de línea moderna y planta oval.
Por razones tan objetivas como el rápido descenso en el número de pasajeros transportados, la Cunard optó finalmente por un solo barco, al que denominaron Q4. La capacidad de pasaje era la misma, pero la velocidad quedaba reducida a 28,5 nudos. En 1964, la naviera convocó un concurso para la construcción del nuevo trasatlántico al que concurrieron cinco astilleros británicos. La firma John Brown & Company, de Clydebank, en Escocia, fue la ganadora de dicho concurso al presentar un presupuesto de 25 millones y medio de libras esterlinas (que se convertirían en 29). Sería un buque de 65.863 toneladas y 293,53 metros de eslora.
Su bautismo y posterior botadura tuvo lugar en la misma grada donde se construyeron sus dos predecesores "Queen Mary" y "Queen Elizabeth", además de otros muchos famosos trasatlánticos, petroleros y buques de guerra británicos.
El día 20 de septiembre de 1967, a las 14.30 horas, la reina Isabel II, como madrina del nuevo trasatlántico y como es tradicional en estas circunstancias, estrelló una botella de champaña contra la proa del barco, bautizándolo "Queen Elizabeth 2", y no, como esperada todo el mundo, "Queen Elizabeth" a secas. Con ello hacía saber a los asistentes a la ceremonia que el buque que acababa de bautizar no tendría su nombre de coronación -Queen Elizabeth II-, sino que se trataba de una segunda versión de su antecesor, el viejo "Queen Elizabeth".
Se utilizó gran cantidad de aluminio, sobre todo en la superestructura, para reducir su calado y permitirle atracar en todos los puertos que visitaría como buque de cruceros. La decoración también se acomodó a esta exigencia y los materiales empleados en la misma sustituyeron a los paneles y mobiliario de madera y las lámparas estilo años treinta de los viejos "Queens", por materiales más ligeros y modernos.
La velocidad contratada por Cunard con los constructores navales fue de 28,5 nudos a régimen normal. Estaba previsto que el "QE2" entrara en servicio a finales de 1968, pero una serie de problemas de máquinas y ruidosas vibraciones en los alojamientos para el pasaje retrasaron su viaje inaugural. Hizo un par de viajes de prueba, el último de los cuales le llevó hasta Dakar. En su viaje de regreso a los astilleros, el día 5 de abril de 1969, fondeó durante algunas horas frente a Santa Cruz de Tenerife, adonde ya habían llegado el día anterior, con el vuelo regular de BOAC, el entonces presidente de la Cunard Line, sir Basil Smallpiece, acompañado por el ingeniero jefe del astillero donde se construyó el barco, Sr. Anthony Hepper. Los resultados de dichas pruebas fueron satisfactorios y el "Queen Elizabeth 2" fue finalmente aceptado por sus armadores el 17/05/69.
Durante su breve escala en Tenerife, el presidente de la Cunard Line fue atendido en todo momento por sus consignatarios en la isla, Sres. Hamilton y Cía., y en concreto por su director D. Julio Alvarez, padre. Sir Basil Smallpiece recorrió todos los lugares de interés turístico y paisajístico de Tenerife y prometió a D. Julio que el viaje inaugural del nuevo buque sería a Tenerife, como así ocurrió: el 26/04/69, el "Queen Elizabeth 2" llegaba en viaje inaugural a Santa Cruz con casi 1.970 pasajeros a bordo. Atracó con toda normalidad en el extremo del muelle Sur, donde permaneció hasta las seis de la tarde de ese mismo día, despertando una gran expectación.
Era y es un buque de línea muy elegante, de superestructura blanca, casco gris oscuro casi negro, separado por una fina línea de flotación blanca de la obra viva roja. Estaba coronado por una chimenea aerodinámica, que había sido diseñada en un túnel de viento y que levantó una enorme polémica entre los británicos, ya que no se ajustaba a lo que se consideraba una chimenea auténtica, sino más bien una especie de pilón alargado, que, además, estaba pintada de blanco y negro y no con los colores tradicionales de la Cunard Line. A pesar de las protestas enviadas por carta a los periódicos y revistas de la época, dicha chimenea no fue reemplazada por otra más acorde con los gustos de la época, hasta las reformas que se llevaron a cabo en los astilleros alemanes Lloyd Werft de Bremerhaven en 1987. Se le instalaron nuevas suites de lujo para sus viajes como crucero y su capacidad total de transporte se redujo a 1.700 pasajeros. El número de tripulantes permaneció invariable, aunque de los 870, la mayoría ya no era de nacionalidad británica, según costumbre que se estaba imponiendo entre las compañías de cruceros. Debido a estos trabajos de acondicionamiento, su tonelaje bruto aumentó hasta las 70.074 toneladas.
En 1982 fue requisado por el Gobierno británico para utilizarlo como transporte de tropas durante la guerra de las Malvinas. Fue acondicionado para este nuevo empleo y dotado incluso con una pista para helicópteros a popa.
Cuando fue devuelto a sus armadores, una vez finalizada la guerra, volvió al servicio regular de pasajeros en el Atlántico Norte, aunque los cruceros de turismo ya se estaban imponiendo a los viajes de línea regular. La escuálida chimenea original se pintó con los colores de la Cunard: tope negro y el resto rojo anaranjado con dos finas bandas negras sobre el rojo; el casco se pintó de un blanco grisáceo que pronto fue sustituido por el clásico negro, más acorde con los colores de la naviera.
Se convirtió en un asiduo visitante de Tenerife y otras islas del archipiélago, llegando a efectuar a lo largo de sus casi cuarenta años de vida marinera, unas 120 escalas en nuestro puerto con más de 200.000 pasajeros y 100.000 tripulantes en total.
Cunard sigue considerando a nuestra isla uno de sus destinos estrella, como lo prueba la inclusión de Santa Cruz en los cruceros de vuelta al mundo que el espléndido buque realiza desde su puesta en servicio.
El "Queen Elizabeth 2" celebró en Tenerife los 150 años de la Cunard Line. Su capitán William Warwick fue agasajado como máximo representante de la compañía, con motivo de dicho aniversario, por las autoridades tinerfeñas y por sus consignatarios en la plaza.
Desde su puesta en servicio, la naviera mantuvo siempre una especial deferencia hacia la isla, como lo prueba el hecho de que sus tres últimos buques hayan hecho su viaje inaugural a Santa Cruz de Tenerife: "Queen Elizabeth 2" el 26/05/69, "Queen Mary 2" el 16/01/03 y "Queen Victoria" el 26/03/08.
Hoy, día 20 de junio, tendremos ocasión de contemplar por última vez atracado en nuestro puerto a esta auténtica joya de la ingeniería naval británica, ya que ha sido vendido por la Cunard Line a una empresa del Golfo Pérsico, donde se convertirá en hotel flotante en Dubai, capital de los Emiratos Arabes Unidos.
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