BENJAMÍN REYES, Tenerife
La muestra "Creadoras del siglo XX", auspiciada por CajaCanarias, reúne más de setenta obras de las principales artistas de los siglos XX y XXI, en una selección que abarca escultura, pintura, dibujo, fotografía e instalaciones, que en muchos casos es la primera vez que se exhiben en público.
La propuesta, que permanecerá abierta en la capital tinerfeña hasta el 30 de agosto, recoge el trabajo de artistas del fuste de Tamara de Lempicka, Frida Kahlo, Maruja Mallo, María Blanchard, Ouka Leele, Maud Westerdahl, Yoko Ono, Cindy Sherman, Olga Sacharoff o Cristina Iglesias, entre otras.
"El gran arte no debería tener ningún género", con estas palabras comenzó su alocución Álvaro Marcos Arvelo, responsable de Cultura de CajaCanarias. "Estas mujeres buscan un lenguaje, no un espacio, lo que les ha permitido ahondar en su propio medio de expresión", prosiguió.
La muestra ofrece la obra de cuarenta y seis artistas de más de quince nacionalidades que dialoga con artistas canarias como Maribel Nazco, Pino Ojeda, Lola Massieu o María Belén Morales.
"Meret Oppenheim fue una de las primeras artistas en reclamar la independencia para las mujeres en el mundo del arte. Ella escribió: La libertad no es algo que te dan, sino algo que tienes que conseguir", comentó Arvelo.
Tributo a la mujer
La exposición pretende rendir tributo a la mujer, a la que durante muchos siglos, salvo excepciones, la historia negó el acceso a la creación intelectual y artística. A pesar de ello, son múltiples las manifestaciones que permitieron a las mujeres encontrar su lugar como artistas reconocidas, estando presentes en grandes corrientes y tendencias como el surrealismo, la abstracción, el cubismo o el realismo.
"Esta colectiva es un reto porque es muy difícil conseguir obras de mujeres. No hay grandes coleccionistas de este tipo de arte. Hasta hace poco años no se incluía a las mujeres en los libros de historia del arte. El manual más conocido y empleado, Historia del arte (1959), de H.W. Janson, no citaba ni una sola artista", destacó Marisa Oropesa, comisaria de la exposición.
"Creadoras del siglo XX" reúne un elenco de mujeres creadoras que han sufrido mucho para estar hoy representadas en museos y galerías", agregó.
La exposición presenta obras de primer nivel como el óleo "Mujer acomodada en mesa" (1915), de Olga Sacharoff, un retrato adscrito a las vanguardias históricas que podría pasar por un Picasso o un Juan Gris. No le anda a la zaga en cuanto a calidad pictórica "Chagrin d'amour" (1924), de María Blanchard.
La pintora polaca Tamara de Lempicka está representada por dos bodegones de pincelada vaporosa. De Maruja Mallo se puede contemplar "Mujer rubia", un retrato con una gran fuerza plástica. De Maud Westerdahl se ofrece "Abstracción" (1968), una de sus características obras en las que aplicaba su innovadora técnica de cerámica.
En el terreno de la fotografía destacan dos instantáneas tomadas por Cindy Sherman, una de las fotógrafas más cotizadas del momento. Dos retratos en los que intenta enfocar de una manera diferente el tema de la mujer estereotipada. Por su parte, la madrileña Ouka Leele presenta "Sheridan's Landscape" (2007), una original obra impresa sobre una lona de acetato que refleja un canto a la naturaleza.
En el rincón de Frida Kahlo se encuentra una edición numerada del diario de la pintora mexicana que incluye dibujos de su puño y letra que se proyectan en una pantalla. Tres fotografías tomadas en su casa de Coyoacán (México) por Gisèle Freund completan este espacio.
En el campo de las instalaciones se encuentra "Keys to Open the Sky", de Yoko Ono, en la que cuatro llaves aparecen colgadas sobre un pequeño soporte de color verde. Por su parte, Carmen Calvo propone "Alicia" (2006), una satírica obra en la que muestra la cabeza de una muñeca hinchable con los ojos vendados.
Una historia incompleta
El primer ejemplo destacado de una obra firmada por una mujer se sitúa en la Edad Media. En el "Comentario del Apocalipsis", compilado por el Beato de Liébana, aparece el nombre de Ende, "pintora y sierva de Dios".
A partir del siglo XVI, la recuperación de la vida urbana en Europa y la aparición de nuevos comitentes daría un fuerte impulso a los talleres artísticos. En este contexto empiezan a aparecer mujeres pintoras, entre las que descuellan Marieta Robusti, llamada la Tintoretta, y Artemisa Gentileschi.
Los principios de igualdad, fraternidad y libertad proclamados por la Revolución Francesa cambiaron el mundo y llegaron a las artes, dando sus primeros resultados en el siglo XIX. Mujeres como George Sand o Rosa Bonheur contribuyeron a abrir las puertas al resto de féminas en la época decimonónica con nombres como los de las impresionistas francesas Berthe Morisot, Mary Cassatt, Eva Gonzalès o Marie Bracquemond, coetáneas de Manet, Renoir, Degas, Monet o Sisley.
La primera exposición consagrada únicamente a mujeres no tuvo lugar hasta 1884 en Ámsterdam. Aunque no fue realmente hasta la centuria del XX cuando la mujer ocupó el mismo lugar que el hombre en el arte.
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