JORNADA, S/C de Tenerife
Alfonso Serrano ofreció ayer, en Radio El Día, su primera entrevista desde que el pasado 14 de mayo anunciara su dimisión como director deportivo del CD Tenerife.
Treinta y cuatro días después de su salida de la entidad, aseguró sentirse "más tranquilo y relajado", porque ha pasado de trabajar "en una institución importante, que te atrapa y te deja poco tiempo libre, a estar ahora incluso aburrido". Ese tiempo lo dedica en la actualidad a "pensar en el futuro y valorar distintas opciones que tengo, pero después de doce años de experiencia en el mundo del fútbol, aprendes a tomarte las cosas con más tranquilidad y a sopesar otras cosas. Hace cuatro años habría cogido la primera oferta que me hubiera llegado, pero ahora valoras la calidad de vida y la familia".
Serrano confesó que prefirió no interrumpir ese bienestar para intervenir en algún medio de comunicación, porque "no era el momento de hablar", al menos hasta que no acabara la Liga, ya que "lo que importa es el club".
Respecto a las razones que lo condujeron a renunciar a su cargo en la entidad, optó por "no airear más" lo sucedido y respaldar la versión que dio en su día Miguel Concepción. No obstante, reveló que "cuando tomé la decisión de irme, al principio no asumí lo que había hecho y después lo pasé mal, porque me daba rabia no poder acabar el proyecto, pero con el paso del tiempo me voy sintiendo cada vez más tranquilo, satisfecho y orgulloso". Sin dar detalles, Alfonso contó que entabló "una conversación con el presidente, le expuse mi idea, él me comentó la suya, no llegamos a un acuerdo y nada más". Asimismo, aprovechó la ocasión para agradecerle al máximo dirigente de la entidad "la oportunidad que me dio para demostrar mi valía como director deportivo y estrenarme en esta faceta". Profundizando un poco en las claves de su dimisión, reconoció que una determinación "de esta magnitud no se toma a la ligera y entiendo que a mucha gente le pareciera todo muy precipitado", al tiempo que aclaró que "cuando me reuní con el presidente, no tenía una decisión tomada, pero, por mi carácter y mi forma de ser, preferí ir de frente y comentarle mis intenciones para el futuro. A él no le pareció bien y decidimos, de mutuo acuerdo, que abandonara el Tenerife. Entonces se produjo todo de manera muy precipitada. Incluso en pocas horas. Y ya no se pudo volver atrás". De este modo, con la sorprendente situación planteada, quiso "salir cuanto antes. ¿Para qué iba a continuar allí o negar algo que se iba a saber?".
Serrano desveló que antes de rescindir su contrato con el club, "había hecho gestiones con cuatro o cinco jugadores y todos estaban prácticamente muy cerca del Tenerife. No sé si 24 horas antes de tomar la decisión estaba negociando con un futbolista". De hecho, "tenía la ilusión de hacer la plantilla, ya que estaba de acuerdo con el entrenador en los puestos que había que reforzar y en qué había fallado el equipo, y estábamos iniciando las negociaciones".
Por todo esto, le dio "pena" dejarlo todo a medias, pero "tampoco hay que darle más vueltas a este asunto, son cosas del fútbol".
A la hora de compartir un balance de sus dos años de estancia en el Tenerife, destacó que "puse todo lo que estuvo de mi parte para implicarme en el proyecto, pero las cosas no salieron como esperábamos". Todo empezó en la campaña 2006/07, un curso "muy complicado e intenso" en el que "tuvimos que cambiar al entrenador (Krauss), la plantilla no se conocía como ahora, trajimos a diecisiete jugadores nuevos y costó muchísimo convencer a la gente para que viniera al club, cuya imagen no era la misma que tiene ahora, por suerte. Se fueron poniendo los cimientos y para rematarlo, teníamos pensado fichar a cuatro o cinco jugadores que fueran importantes para la campaña que viene, para dar el salto de calidad e intentar optar al ascenso".
En cuanto al resumen de la Liga 2007/2008, opinó que "desde que perdimos en Jerez, el equipo bajó un poco los brazos porque vio que ya no tenía opciones reales de engancharse a los puestos altos, pero nunca corrió peligro por abajo". Pese a ello, calificó la temporada como positiva, entre otras cosas porque "quedó una base muy buena para afrontar el tercer año con más garantías de éxito".
Al ser cuestionado por los fichajes, en los que nunca encontró la oposición de Concepción, que "se mostró siempre predispuesto y no me puso ninguna pega", eligió el de Pablo Sicilia como el más relevante, aunque "a lo mejor sería más fácil quedarme con el de Nino". En este sentido, agregó que "una de las mejores adquisiciones que hizo el Tenerife en mi etapa, y aquí meto el tema personal, fue el de Pablo, que es un gran central, fue mi primer fichaje y tengo una relación especial con él".
Por otra parte, aseveró que no se "arrepiente" de haber tomado o rechazado ninguna decisión en materia de fichajes, y aceptó que sus dos grandes frustraciones en este aspecto tuvieron nombre propio: Natalio y Veljko Paunovic. "Lo de Natalio sí fue un palo, porque es un gran jugador, marca diferencias y hubiera sido un complemento perfecto para Nino. Vi hecho su fichaje. Teníamos mucha confianza en él y estábamos seguros de que nos iba a dar un salto de calidad muy grande", declaró para añadir a continuación que, "en verano, el Tenerife hizo lo que pudo y más para traer a Paunovic, por su importancia y su calidad".
A modo de despedida, remarcó que se sintió "bien" durante su etapa en la Isla. "Sé que no entro tan bien en los sitios como otros, porque tengo mi forma de ser y soy consciente de que la gente tarda en conocerme, pero tengo la impresión de que en Tenerife sí me sentí valorado", manifestó Serrano.
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